S?bado, 12 de abril de 2008

 

 

Afuera de mi departamento

                                              todo  oscuridad

Tras los vidrios

                          negrura

                                               Más allá donde pierde  forma

                        el hombre  bello

                                                  que saborean mis ojos

                                                   Oscuridad

 

Soy residente del centro de la ciudad

                                                  yo el adicto a los hombres desnudos

                                                   de Internet

                         virgen prudente a las 2,30 de la madrugada

                                                   espero

                                                   lámpara encendida

                                                   en el tercer piso

 

                                                  Caliente solo viejo

                                                  en la noche oscura

                                                  Reconozco mi vida

 Motores rugen  los travesti a grito invitan a  borrachos

                                                para la noche de placer

                                                que un día  también viví

 

 

TENGO UNA PENA CONTIGO, PIENSO EN MACHO

Carlos Ernesto Sánchez lanza nueva propuesta literaria con su libro homoerótico de poemas de contenido homosexual.

Como un alocado transeúnte, Carlos Sánchez nos introduce en el mapa callejero de su escritura, avanzando página tras página, al ritmo de una lectura que de pronto se ha convertido en un paseo turístico por este libro calle, por su sendero fechado, con días y meses que avanzan en sentido contrario. En esta ruta de doble tránsito, el trajín nocturno de calle y plaza, el ir y venir de encuentros y desencuentros, se traduce en el registro poético que instala, a ambos costados de la calle, a grafitti y a poema.

Al lado izquierdo, como una muralla interminable, el papel se extiende a lo largo de la vereda y constituye el soporte de la retórica de la calle, sostiene al grafitti urgente y preciso de la expresión urbana, un recado familiar, una declaración de amor o una invitación genital, frases escritas de un solo aliento, de un solo jadeo, una ortografía esquiva que se burla de la corrección gramatical de las Bellas Letras, frases que parodian a la literatura y a los poemas escritos en la página de enfrente.

Sea cual sea su intencionalidad, el grafitti construye la calle, arma la escenografía por donde transitarán los poemas, un espacio amplio para la escritura, a cuya vereda el propio desplazamiento del lector, su oficio de lectura, se torna discurrir poético y discurso textual. Primero fue la letra, después la muralla, la tinta y el papel.

Tras las huellas que ha dejado el devaneo poético de Carlos Sánchez, la lectura se encamina por un sendero que descifra los signos de su urbanidad alterada e insistente.

Como decíamos, a un costado el grafitti. En la otra vereda, en el lado derecho, la sucesión de poemas se configura como la manifestación pública de identidades diversas y polarizadas por las que el autor quisiera ser conformado y penetrado, un escenario donde el autor puede representar varios personajes. Hay una voz que desciende de la cruz, otra voz que huye de la tortura, y otra voz que irremediablemente se ofrece como víctima sexual a un tipo de cita que se asemeja a un sacrificio, a una ansiada crucifixión, a la tortura del deseo.

En este libro, calle o escenario, el poema se formula como un rito de expresión, como un gesto verbal, como una gestualidad lingüística altamente formalizada que alude a tres motivos relevantes: la reivindicación política, la satisfacción sexual y el anhelo místico. Bien lo sabemos, la necesidad del rito se funda sobre la base de un diagnóstico precario de la realidad, no hay unión política, unión sexual ni unión mística posible, por más que propendamos a ello. A lo más, hay una marcha callejera, un paseo nocturno y una procesión que, por supuesto, siempre va por dentro.

He aquí, entonces, la impronta de este autor, sacerdote de la calle, hacerse carne y verbo al ritmo de su paso titubeante, enredar un paso con otro, escribir versos de pie quebrado e incorporarse rápido, fingir que nadie ha notado su tropiezo. Como todo poeta, Carlos Sánchez escribe con los pies y camina con la cabeza, pues, como afirmábamos, su rito poético, su gesto métrico, constituye la parodia de un rito de comunión entre el amante y el amado, entre panfleto y literatura, entre grafitti y poema, que como dos desconocidos flirtean de una vereda a otra, de una página a otra, a la espera de que uno u otro atraviese la calle e inicie la conversación, un intercambio de palabras donde el poema se convierta en un grafitti íntimo y el grafitti en un monólogo colectivo.

Ahí entremedio, en el intersticio de la cuneta, en las ranuras del asfalto, existe el único lugar legítimo donde podemos sellar nuestro paso y nuestra letra. En ese lugar central, en ese hilo conductor equidistante de grafitti y poema, se inserta la consigna del "Ni perdón ni olvido", punto de arranque de nuestro itinerario lector y que se proyecta hasta él "Venceremos" de la última página, al final del camino, a modo de horizonte teñido de un rojo amanecer.

Carlos Sánchez ha domesticado la política, el sexo y la fe, ha hecho de sus vicios privados virtudes públicas, ha trasladado la política al ámbito privado y ha publicitado a viva voz su espacio íntimo, su éxtasis místico-sexual. A fin de cuentas, ha devuelto a la calle al amante, al revolucionario y al sacerdote, lugar de donde nunca debieron haber salido. Pero les ha devuelto una calle particular, la calle es el templo del grafitti, el rincón oscuro para el encuentro sexual furtivo, la esquina donde conspira el revolucionario y la plaza donde se oye la prédica.

Cada una de estas figuras implementa el ritual de su propia desventura, cada una enuncia su particular liturgia, el amante declara su deseo, el revolucionario declama su ira y el cura predica lo que no practica. En cuanto al amante, el teléfono se convierte en instrumento que vocifera su deseo, pues ¿dónde detenerse en la pesquisa callejera, si no es en una cabina telefónica o en el chat de un cybercafé? No importa, tanto el susurro amoroso, como el rumor social y la oración contrita, forman parte de un mismo grafitti, de una misma muralla. Son el oleaje sordo que oímos al caminar por la calle, al avanzar por estas páginas. Como lo sugiere el título macho del libro, tener, penar y pensar se arrullan en torno a la figura del Otro, ya sea dios, el amado o la utopía social.

El texto de Carlos Sánchez registra la aventura callejera como un libro de horas, como un devocionario político o un misal para peatones. Desde el panfleto o el grafitti, nos convoca y nos interpela: a la calle los lectores, no se hagan los mirones.

Sólo resta la pregunta final: ¿de qué modo salir a la calle, sin importar si se va a misa, a hacer la revolución o a buscar sexo ocasional? Tal vez la respuesta resuene en las palabras de Severo Sarduy, para ir a la revolución hay que ir bien vestida.

José Salomón Gebhard
Magister en Literatura
Profesor U. Alberto Hurtado

Ed. Cuarto Propio, Santiago, 2004. Sólo en las mejores librerías.

 

Carlos Ernesto Sánchez.
[email protected]

http://carlosernestosanchez.blogspot.com/

 

 


Tags: CARLOS ERNESTO S.

Publicado por gala2 @ 4:39  | POEMAS
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Comentarios
Publicado por te acuerdas
Domingo, 27 de julio de 2008 | 2:34
oye porque no te dedicas a tu verdadera vocacion a disfrutar de los cuerpos de uniformados bien formados concejales tenemos pero uno como tu ninguno no se trata de undirte pero tu pasado es muy largo y crudo para la luz publica amante de la plaza de armas y de las armas del pais carabineros gente de ejercito oficiales y entre escritores eso eres no un candidato te hare una visita pronto a san antonio tercer piso jaja en esos pocos metros cuadrados con ese olor humano inpregndo de ti hazte ver y liquida tu carrera nos vemos
Publicado por nombre
Mi?rcoles, 19 de agosto de 2009 | 17:40
Soy un escritor, como ustedes, y quer?a dejarles un v?nculo con mi blog.

http://poesiahomoerotica.blogspot.com/

Espero que el poema que tengo all? les guste. Un saludo.