SIN ANCLA NI ATADURA
El viento afinaba una idea
en la cabeza de un pájaro
que acababa de terminar el nido.
Había venido a decirme también
que yo soy sólo fruto del tiempo
y que no soy nadie para pensar en mi propia trascendencia.
La tristeza que sin cesar gotea en mi interior desde un grifo
oxidado e indetenible,
es también una apertura a la creación melancólica.
Al acabar la tarde,
el pájaro estaba bien instalado en su hogar,
dejándome para vagar
por el ancho mundo,
sin ancla ni atadura.
Tags: SAVITA SINGH