S?bado, 01 de marzo de 2008
POEMARIO

Servidumbre de Paso




1
La vida siempre
nos pone en nuestro sitio,
aunque de ir contra corriente
hagamos nuestro sino.

2
Como si fuera un cuadro,
mirar mi vida
desde cierta distancia,
para observar esos detalles
que la encauzaron,
hoy puedo.

Detalles,
en apariencia tan insignificantes,
como el torcer un paso
para no chocar con quien avanza de prisa
o no discutir con quien se empe?a
en alzar su tienda en la v?a p?blica
pero que le dieron su curso
sin que yo lo advirtiese.

Pasos oblicuos
que van dejando la estela
de mi desv?o
a la izquierda,
a la derecha,
tejiendo la red
de mis errores.

3
?Desdoblar las solapas del tiempo
y dejarlo fluir
sin saltos ni remolinos,
sacudir las arrugas de la memoria
y dejar que la luz llegue
a todos sus escondrijos,
si yo pudiera,
ay, si as? fuera,
con el peso vac?o
de mil c?scaras de huevos
no seguir?a cargando!

Como un inmenso pajar
es la memoria.
Si no sabes separar
la paja del grano,
rumias mucho
y te alimentas poco.

Lo rumiado
se repite una y otra vez,
deja mal sabor de boca
e impide que se deguste
otra cosa.

4
El rostro envejecido,
con sus arrugas irregulares
y profundas,
que me devuelve el espejo,
lo he ido tallando
con el cincel de mis mentiras
y el martillo de los a?os.

Esta m?scara
que me deforma
con sus profundos tajos,
?qui?n me la quitar??
Y las yagas que siguen sangrando
debajo de mi piel,
?qui?n las cerrar??

Como la brisa fresca
que sopla a orillas del mar,
llev?ndose ligera
las goteras de dolor.
As? hace tu presencia
con las espinas de sal
clavadas en las puertas
de mi viejo coraz?n.

Pero no soy capaz
de seguir tus pasos
ni de mantener los m?os,
no soy capaz.
no soy,
no ...
Me niego y neg?ndome
corto las ramas
del ?rbol de la vida,
y envejezco
y me voy muriendo
en esta nada.

5
Dicen
que he le?do, sentido, reflexionado y meditado,
pero de todo eso que ?he?,
poco se refleja
en mis ojos,
porque
con tanto cambio de norte,
soy una l?nea quebrada,
rota y de incierto destino.
?Se?
Si, puede que sepa algo,
pero a tanta distancia
del hacer
que en mi poco se mueve
sabiendo d?nde quiere ir
y por d?nde se va.

Hoy,
aqu?, sentado
en la estaci?n
de El Puerto de Santa Mar?a,
descargados mis hombros
de todo eso que dicen,
con el punzante sol
lamiendo la piel de mis sentidos,
mientras aguardo
por si alg?n tren
supiese llevarme
de regreso
a mi sitio,
vuelvo la cabeza atr?s
y miro
el largo oto?o
de mi vida?
?d?nde estoy
y c?mo he podido llegar
a tan poco?

Los dulces recuerdos
de cuando persegu?a
las cambiantes luces ajenas,
como las secas hojas
de mi lejano ayer,
regresan cortantes
a mi paladar,
haci?ndome sangrar
mientras me las trago?


6
Esta forma de ser sin ser
y de vivir sin vivir,
esta forma de existir
como una arruga
deforme y nudosa
de tiempo malgastado,
es una malla invisible
que me enreda
en mi laberinto,
y de la que salir
?no s? o no quiero?

Yo soy,
se que yo soy,
pero olvid? el atributo
y no sabr?a pronunciarlo
con la voz de los vientos,
el calor de los fuegos
y la cercan?a de las aguas.
Olvid? qui?n soy
y me conformo siendo algo,
con el existir deambulante
de una sombra
que ignora quien la proyecta.

Pero una voz
se empe?a en clamar
como un trueno
en el que se descarga
toda una tormenta,
Inquiri?ndome
qui?n soy.
La oigo,
pero no la localizo,
la siento,
pero no entiendo
por qu? la tierra
le responde.

Como un vagabundo
que busca d?nde reposar,
as? busco mi sosiego.
el laberinto
de las demandas sin salida
y de las pulsiones retornantes
agota mi cuerpo
y acalla la voz
que invoca en el desierto
el recuerdo de lo que fue.

7
Trabajo.
Como, duermo
y trabajo;
tan solo eso.

Un d?a,
no recuerdo cuando,
dej? mi vida
camino del trabajo
tras cualquier esquina,
en cualquier rellano,
y perd? de vista
los besos, los abrazos,
y las alegr?as
que hoy a recuperar no alcanzo.

Porque dej? mi camino
por tomar un atajo,
me perd? yo mismo
yendo al trabajo.
?Hab?a un tiempo
en que el vuelo de las palomas
serv?a de reloj,
dichoso tiempo,
cuando en cada hora
anidaba el amor??
Por los andenes de este trabajo,
donde nunca volaron las palomas,
sostengo el reloj en la mano
y miro c?mo pasan las horas:
si me quedo sentado,
pasan guardando las formas,
y si estoy paseando,
entre ellas se estorban cedi?ndose el paso.

8
La noche tiene varias plantas,
como esta obra,
porque sobre su sustancia
se dise?an y levantan
los sue?os o las pesadillas
a las que le pone cada cual
los pilares
con los que ans?a alcanzar
la consistencia de la determinaci?n
que palpita en las estrellas,
las plantas,
que se?alan la amplitud
de la planificaci?n
del orden con que crea sus cosas,
y los tabiques,
que muestran la forma de la vida
que les dar? sentido.
Y este bloque,
con sus noventa y dos viviendas
de sesenta y ocho metros cuadrados,
tiene las mismas vistas,
?tan estrechas!,
como las que me trajeron aqu?.

La noche tiene varias plantas,
aunque nadie las conoce todas.
yo trabajo en su planta baja,
donde solo viven las ratas
porque pocos la hollan,
solo los guardas
de las obras
que nos vamos cada ma?ana
arrastrando la ?ltima hora,
sin saber d?nde sumarla
porque siempre nos sobra.

Cada noche, sentados
a la lumbre de una cerveza,
como siempre charlando
sobre qu? empresa
da peor trato
con mayor diligencia
a sus empleados.
Las horas lentas
van pasando
mientras los ojos se cierran.

En ese silencio
que no tiene puertas,
justo en ese momento
en el que una rata se acerca
sin reparos ni miedos
a lamer la cerveza
que se ha ca?do al suelo,
una voz o?r se deja
llenando mi silencio:
??d?nde est?s. C?mo has ca?do
tan bajo;
a semejante sitio,
c?mo has llegado?


9
Mis ojos,
apenas un segundo,
extraviaron las coordenadas
de mi mirar;
lo que antes me era invisible
se me mostr?
en medio
de aquel vac?o
moment?neo de pensamiento,
y vi una estatua
maltratada y rota
del Sagrado Coraz?n de Jes?s?
Mis ojos,
apenas un segundo,
dejaron de ver
el enga?o de mi vida
y vieron el fracaso
que constru?a con ella.

10
Sigo la rutina:
doy la ronda
controlando las vallas
y observando el exterior,
para volver a sentarme;
nunca pasa nada.
As? es esta vida,
como nunca la quise:
rutinaria,

como el erguirse de los pilares
sosteniendo las plantas
y el aporte continuo de materiales
para irles dando contenido,
como mi mente se nutre
de los mismos aportes
sin percatarse del discurrir de las horas;

como los desechos,
que cubren los suelos
y convierten el paisaje
en una ficci?n,
como el tiempo
sin noches ni d?as
en que aqu? habito;

como el deambular de las ratas,
que se muestran indiferentes
ante mi presencia,
como si me consideraran
otro desecho,
otra rutina?

Tan tranquila, una rata,
dominando la situaci?n,
pasa a dios metros,
se da media vuelta,
pasa a un metro
y libra una pelea con otra,
de la que escapa chillando?
La otra ocupa su lugar
sin mirarme
ni prestarme atenci?n,
sino que sigue a lo suyo.

Y yo sigo con mi rutina:
regreso a casa,
duermo, como
y vuelvo al trabajo,
a ese mundo irreal
donde pago
servidumbre de paso.

Tags: JESÚS SÁNCHEZ JURADO

Publicado por gala2 @ 5:47  | POEMAS
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