Eres lo que he de perder
cuando ya no estés
o sea yo el ausente.
Quién será el viajero,
si la maleta tuya o mía,
poco importa;
descenderá del altillo
para dejar la silueta
de un cuerpo abandonado,
en lagrimada escena,
a días que creyó grises
cuando en realidad
eran sábanas níveas
en la habitación oscura y silenciosa,
-extintas las velas, apagadas las bombillas-.
Blancura aparentemente diluída en la sombra.
Eran
aquellos días
resplandecientes estrellas
en la noche marina.