domingo, 10 de febrero de 2008
Autorretrato
Soy una voz,tan sólo,que se busca
tras la espada cortante del silencio,
temiendo no encontrarse, ser como la alborada
más triste y nebulosa del otoño.
Me siento, cada día, ante el páramo helado
del papel y percibo su insultante blancura
como un golpe en el alma, que me reta al combate,
y la evidencia, que me propone un pacto,
no demasiado honroso, para la rendición.
Y, entre las dos, la vida, discurriendo
como un río de natas y perfumes,
hermosa, hermosa, demasiado hermosa
para dar la callada por respuesta.Tags: Domingo F. Faílde