(T) del Agnóstico
la religión de tu vida entera desdeñaste
Aphra Behn a Dryden
No es la fe un calcetín
pisoteado en el barro,
que se recoja
para tapar una herida
mortal en el pecho.
Nada resta para aquellos
impermeables a la anestesia,
inseminados con lo refutable,
que se mantienen erguidos
rehusando sobre césped artificial
el tributo al cemento granulado como duda.
Aquellos con la adrenalina disparada,
viviendo con los brazos escayolados
y en silla de ruedas,
que no aceptaron provocaciones de la culpa,
militando en el permanente relativismo,
sin poder pagar matrícula tan cara,
sin dar solución a su suerte,
porque una vez que te han caído
las cenizas recién incineradas
de tus antepasados en los ojos,
no hay quien se deshaga de ellas
por el sumidero de cualquier wáter.
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