Espacio para la poesía de todos los tiempos: poemas, autores, libros, artículos... Todo lo que tenga que ver con el bello arte de decir con la palabra...
Un nó tan grande non pode desatarse
(non ti, de mans pequenas como a chuvia).
Podes agatuñar polos fíos da corda
que non serán de esparto nos teus dedos,
e cómo habían de ser tendo ti o sangue novo
e os cabos da túa corda un pano azul
que ao dictado da chuvia escribe unha palabra
no vértice da seda, e alí couben un día.
A promesa dos ríos, esa que tamén di
«nunca seremos mar». Pero non penses niso.
Cando o deixas atrás, o nó desfaise.
Quero dicir que se ha desfacer só.
Os vellos non acenan, por exemplo.
O aceno máis cativo suporía
un gasto de enerxía que xa lles foi negado.
A que nega é a nada,
esa muller que berra, e leva broa nos labios
e nos pés, fíos de tempo.
Así nos fíos ti, na corda non.
Pero non penses niso. Non agora.
FÁBULA DE LA CUERDA
Un nudo grande no puede desatarse
(no tú, manos pequeñas como lluvia).
Puedes ir sujetándote a la cuerda,
que no será de esparto entre tus dedos,
y cómo podría serlo teniendo sangre joven
y el cabo de la cuerda un paño azul
al que la lluvia dicta una palabra
en vértice de seda, y allí estuve una vez.
La promesa del río, esa que también dice
«nunca seremos mar.» Pero tú no lo pienses.
Si lo dejas atrás, el nudo se deshace.
Quiero decir que se deshará solo.
Los viejos, por ejemplo, apenas gesticulan.
El gesto más pequeño supondría
un gasto de energía que ya se les negó.
La que niega es la nada,
esa mujer que grita, con pan negro en los labios
ya sus pies, hilos de tiempo.
Así en los hilos tú, y no en la cuerda.
Pero es mejor que no lo pienses ahora.
---
Es un poema de María do Cabreiro, de su libro Objetos perdidos (Edición bilingüe gallego-castellano), Ediciones Trea, Gijón, 2007.