Martes, 05 de febrero de 2008


CLAROS DEL BOSQUE
No me respondes, hermana. He venido ahora a buscarte. Ahora, no tardar?s ya mucho en salir de aqu?. Porque aqu? no puedes quedarte. Esto no es tu casa, es s?lo la tumba donde te han arropado viva. Y viva no puedes seguir aqu?; vendr?s ya libre, m?rame, m?rame, a esta vida en la que yo estoy. Y ahora s?, en una tierra nunca vista por nadie, fundaremos la ciudad de los hermanos, la ciudad nueva, donde no habr? ni hijos ni padres. Y los hermanos vendr?n a reunirse con nosotros. Nos olvidaremos all? de esta tierra donde siempre hay alguien que manda desde antes, sin saber. All? acabaremos de nacer, nos dejar?n nacer del todo. Yo siempre supe de esa tierra. No la so??, estuve en ella, moraba en ella contigo, cuando se cre?a ?se que yo estaba pensando.
En ella no hay sacrificio, y el amor, hermano, no est? cercado por la muerte.
All? el amor no hay que hacerlo, porque se vive en ?l. No hay m?s que amor.
Nadie nace all?, es verdad, como aqu? de este modo. All? van los ya nacidos, los salvados del nacimiento y de la muerte. Y ni siquiera hay un Sol; la claridad es perenne. Y las plantas est?n despiertas, no en su sue?o como est?n aqu?; se siente lo que sienten. Y uno piensa, sin darse cuenta, sin ir de una cosa a otra, de un pensamiento a otro. Todo pasa dentro de un coraz?n sin tinieblas. Hay claridad porque ninguna luz deslumbra ni acuchilla, como aqu?, como ah? fuera.

Zambrano, M.: "Los hermanos" en La tumba de Ant?gona, Madrid,Ed. Mondadori, 1989, pp 79-80


LA MIRADA


S?lo cuando la mirada se abre al par de lo visible se hace una aurora. Y se detiene entonces, aunque no perdure y s?lo sea fugitivamente, sin apenas duraci?n, pues que crea as? el instante. El instante que es al par indeleblemente uno y duradero. La unidad, pues, entre el instante fugitivo e inasible y lo que perdura. El instante que alcanza no ser fugitivo y?ndose.
Inasible. El instante que ya no est? bajo la amenaza de ser cosa ni concepto. Guardado, escondido en su oscuridad, en la oscuridad propia, puede llegar a ser concepci?n, el instante de concebir, no siempre inadvertido.
Y as?, la mirada, recogida en su oscuridad parad?jicamente, saltando sobre una apor?a, se abre y abre a su vez, "a la imagen y semejanza", una especie de, circulaci?n. La mirada recorre, abre el c?rculo de la aurora que s?lo se dio en un punto, que se muestra como un foco, el hogar, sin duda, del horizonte. Lo que constituye su gloria inalterable.


Zambrano, M.: "La mirada", en De la Aurora, Madrid, Ed. Turner, 1986 p. 35


ANTES DE LA OCULTACI?N
Comenc? a cantar entre dientes por obedecer en la oscuridad absoluta que no hab?a hasta entonces conocido, la vieja canci?n del agua todav?a no nacida, confundida con el gemido de la que nace; el gemido de la madre que da a luz una y otra vez para acabar de nacer ella misma, entremezclado con el vagido de lo que nace, la vida parturiente. Me sent? acunada por este lloro que era tambi?n canto tan de lejos y en m?, porque nunca nada era m?o del todo. ?No tendr?a yo due?o tampoco?
La m?sica no tiene due?o, pues los que van a ella no la poseen nunca. Han sido por ella primero pose?dos, despu?s iniciados. Yo no sab?a que una persona pudiera ser as?, al modo de la m?sica, que posee porque penetra mientras se desprende de su fuente, tambi?n en una herida. Se abre la m?sica s?lo en algunos lugares inesperadamente, cuando errante el alma sola, se siente desfallecer sin due?o. En esta soledad nadie aparece, nadie aparec?a cuando me asent? en mi soledad ?ltima; el amado sin nombre siquiera. Alguien me hab?a enamorado all? en la noche, en una noche sola, en una ?nica noche hasta el alba. Nunca m?s apareci?. Ya nadie m?s pudo encontrarme.


Zambrano, M.: Diotima de Mantinea en Hacia un saber sobre el alma, Madrid, Ed. Alianza, 1989, p. 196


***


Mar?a Zambrano. Pensadora, ensayista y poeta nacida en V?lez, M?laga (Espa?a), en 1904.Hija del pensador y pedagogo Blas Jos? Zambrano, hizo sus primeros estudios en Segovia. En Madrid estudi? Filosof?a y Letras con Ortega y Gasset, Garc?a Morente, Besteiro y Zubiri. Vivi? muy de cerca los acontecimientos pol?ticos de aquellos a?os, de cuya vivencia fue fruto su primer libro ?Horizonte del liberalismo? en 1930. Entabl? amistad con importantes poetas y pensadores de la ?poca como Luis Cernuda, Jorge Guill?n, Emilio Prados y Miguel Hern?ndez, entre otros.Finalizada la Guerra Civil, sali? de Espa?a en enero de 1939, dejando atr?s todo lo suyo, exili?ndose inicialmente en Paris donde entabl? amistad con Albert Camus y con Ren? Char. Posteriormente vivi? en M?xico, La Habana y Roma, desarrollando una gran intensidad literaria y escribiendo algunas de sus obras m?s importantes: ?Los sue?os y el tiempo?, ?Persona y democracia?, ?El hombre y lo divino? y ?Pensamiento y Poes?a? entre otros. Despu?s de 45 a?os de exilio regres? por fin a Madrid en 1984. En 1988 le fue reconocida su obra con el Premio Pr?ncipe de Asturias y el Premio Cervantes.Falleci? en Madrid en 1991.

Tags: Zambrano Maria

Publicado por dali1 @ 3:57  | POEMAS
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