Del libro: POESIA CHINA. DEL SIGLO XXII A.C.
A LAS CANCIONES DE LA REVOLUCIÓN CULTURAL
(Selección de Marcela de Juan).
Alianza Editorial, Madrid 1973
En el prólogo se dice que la poesía china es intraducible, porque está pintada con pincel y tiene ritmo, rima, fonía y dibujo.
"el poeta chino es el arpa eólica que vibra -canta o gime- a la caricia o a la herida del paisaje, de la luz, del color, de la brisa y de la lluvia, de la luna y del sol: de todos los misteriosos efluvios, sutiles o violentos, de la tierra y del cielo...".
fragmentos de poesía amorosa:
"... Sígueme, amor.
El mundo de los hombres queda atrás.
Mira, mira el mar claro, inmenso.
Es el mar claro, inmenso,
es el mar claro, inmenso,
la libertad sin fin, tú, yo, el amor.
Mira allá, donde apunta mi dedo:
la estrella azul,
la isla cubierta de verdor,
flores lozanas, pájaros, animales hermosos.
sube a este barco grácil y ligero,
y vamos, vámonos al paraíso soñado.
Adiós, mundo, adiós."
HSU CHIH MO
"Antes tú y yo éramos
uno solo, como el cuerpo y su sombra.
Ahora somos tú y yo
como la nube que huye después de un aguacero.
Antes tú y yo éramos
como el sonido y su eco, acordes entre sí.
ahora somos tú y yo
como las hojas muertas que caen de la rama.
Antes tú y yo éramos
como el oro o la piedra, sin mancha ni fisura.
Ahora somos tú y yo
como una estrella extinta o un esplendor pasado."
FU HSIUAN.
"Una avenida cubierta de hojas arrancadas por el viento del Oeste,
una ventana medio escondida por los libros bajo el sol de Poniente.
Soy viejo, temo mezclarme cen los asuntos de los hombres.
El tiempo es frío, no salgo de mi casa."
HAN YU
"Centellea la montaña esmaltada de flores; las
nitidas cascadas se tiñen de un suavísimo azul,
en la exacta armonía de los colores yuxtapuestos.
De trecho en trecho, nos salen al camino pinos y encinas de robustos troncos y soberanas copas.
De piedra en piedra, franqueo los torrentes; cantan
las aguas saltarinas, y por la abertura de mi
túnica recibo la caricia tibia de la brisa.
¡Oh, qué felicidad pasar así toda la vida! ¿Por qué,
pues, inclinarse ante los demás hombres y
seguirlos? ¡Ah, si fuéramos dos o tres compañeros
para permanecer aquí hasta la vejez, sin
hablar nunca de retorno!"
HAN YU
Enviado por Ángela MallénTags: POESIA CHINA