viernes, 04 de enero de 2008
OESTE
Conduces al Oeste huyendo de la luz,
alargando el momento de sombra
para acariciar mi pelo en la penumbra.
Por la ventana abierta
entra el olor a salvia,
a tierra humedecida,
a Dios en celo.
Amanecer hecho carne
tu cuerpo.
Y yo
en ti
como Ulises.
Gloriosamente Nadie.
Es un poema de Verónica García Moreno, de su libro Carne de Dios, XXI Premio Cálamo de Poesía Erótica, Gijón, Cuadernos Cálamo / Gesto, 2007.
ENVIADO POR PORTAL DE POESÍATags: Verónica García M.