Domingo, 30 de diciembre de 2007

TRAS EL ESPEJO





De pronto supe que era m?o el cuerpo que pasaba
amortajado y hueco
delante del espejo.

Reconoc? el cerrojo oxidado en el pecho
la mirada hacia dentro, la boca precintada,
la tormenta en la piel.

Me observ? descansando del aire, del reloj, de la huida,
en almohadas de p?ginas yermas;
el gesto ladeado,
los ojos entreabiertos,
los labios dibujados con restos de sonrisas.

De pronto pude ver el estrago y la arruga
clavados en los dedos aferrados al sue?o,
doblegando sus miedos en el m?rmol desnudo.

Vi la desesperanza surcar las alamedas,
las mortales heridas
escupieron sus hilos de sutura sobre oscuros presagios,
y una hostil espesura
se enraiz? lentamente en mis pies.

Y
me sent? a contemplar el roce del instante
que cruzaba el espejo.

Burbujas de silencio se tragaron los brotes
de lo que iba naciendo,
y estallaron en el aire dispers?ndose en brumas
que taladran las noches.

Descubr? entre los brazos sarmentosos del eco
una vida de magnitudes nuevas
envuelta en lo infinito,
y ese envoltorio s? parece a mi alcance.

Veo pasar de largo las fr?as cuchilladas
y el acero ni siquiera me toca;
mis pies ya no lloran caminos ni cansancios
porque todo se deposita en m? sin tener que avanzar.

Y siento la raz?n de ser mujer.

Tags: Yose Alvarez

Publicado por gala2 @ 5:32  | POEMAS
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Domingo, 30 de diciembre de 2007 | 12:09
Hay! Quien pudiera no sentirse cansada.