martes, 18 de diciembre de 2007
LA VIDA ENSEÑA
LA Vida enseña y el Hombre aprende.
Aprende a soñar despierto,
a nadar contra corriente,
a vencer el miedo al miedo,
a reírse de uno mismo,
a aprender de los errores,
a llorar en los entierros,
a sufrir las despedidas.
El Hombre aprende porque la Vida enseña.
Enseña a morir de Amor,
a vivir arrodillado,
a perder las ilusiones,
a invertir en desengaños,
a tropezar con las piedras,
con las mismas piedras siempre.
El Hombre aprende,
la Vida enseña y yo
no he aprendido nada.
Y sigo muriendo de Amor
por quien de Amor
por mí no muere,
tropezando en las mismas piedras,
malgastando la ilusión
con quien nunca me ha llorado,
con quién nunca me besó.
El Hombre aprende,
la Vida enseña y yo
no he aprendido que los sueños
son puntales de Esperanza
derribados por la vida
a golpes de desengaños.
No he aprendido que los sueños
se despiertan cada día
a golpes de realidades
y se derrumban
como castillos de arena
construidos en el aire
con el sucio acariciar de la rutina.
Roce a roce.
Día a día.
Soplo a soplo.
Grano a grano.
Pero sé
que aunque el invierno es duradero
y que vivir me duele más
que el mordisco de los perros,
que soñar nunca se olvida.
SOÑAR NUNCA SE OLVIDA
SOÑAR nunca se olvida aunque los sueños
son pájaros de plomo
que se cansan de volar todos los días
cuando el Hombre se despierta.
Soñar nunca se olvida pues los sueños
son semillas de hojas secas
que se abaten de por vida
con el ulular indómito del viento
cuando el Hombre se despierta.
Y sientes que los párpados se cierran
y los sueños te visitan susurrando el porvenir,
espléndidos,
agónicos,
viscerales,
infectándote de atmósferas efímeras,
de gripes mal curadas con tantos imposibles
que se hacen realidad.
(Muy de vez en cuando).
SOÑÉ BESARTE
SOÑÉ besarte y mis labios
se encontraron con tus labios.
Soñé besarte
y al soñarte descubrí
que la soledad es un traje hecho a mi medida
y que mis labios,
ingrávidos de besos,
morirán en el deseo de llevarse a la boca
todos esos labios que soñé besar.
Soñé besarte
y al soñarte descubrí
que la vida es solo un sueño
y morir es despertar.
De todos esos sueños
que caen como semilla en suelo pedregoso
son de los que sin querer
el Hombre se enamora.
EL HOMBRE Y LA VIDA
EL Hombre se enamora de la Vida
creyendo que le será fiel para siempre.
Es por eso que el Hombre vive,
se hipoteca,
hace planes,
sueña y se ilusiona.
Es por eso que el Hombre
invierte en futuros imperfectos,
en futuros imprecisos,
en futuros razonables.
Viaja por el mundo
con la maleta sin hacer
porque se cree que la Vida
es ese tren de cercanías
que espera siempre en la estación.
Pero un día,
cuando cree que el mundo es suyo
y que la Vida come de su mano,
la Muerte,
que es paciente y está sola,
se lo lleva a vivir siempre con ella.
Y deja el mundo a medio hacer,
las luces encendidas,
los sueños sin cumplir,
el video programado,
la pasión en los felpudos,
el Amor recalentado,
las puertas del dolor sin cerradura,
la ropa sin doblar en los armarios,
el tiempo dislocado de futuros,
la carne congelada en la nevera,
la Vida agonizante de recuerdos.
Y deja corazones destrozados,
inconclusos,
malheridos,
corazones desvirgados por la angustia.
Y deja corazones mutilados,
solitarios,
indecisos,
corazones infectados para siempre
por el lento caminar de la tristeza.
Corazones como el mío.
Y es que a mis años
y después de ver como la Muerte
se llevaba a mi familia,
se llevaba a mis amigos,
sé que cuando doblan las campanas
están doblando por mí
y que la Muerte,
puntual y seductora,
es la más fiel de mis amantes.
ES POR TI
(A MI MADRE)
ES por ti por quien se escriben mis versos,
es por ti que en silencio me das luz,
es por ti que has cargado con mi cruz,
es por ti por quien nunca caigo al suelo.
Es por ti por quien debo tantos besos,
es por ti por quien tengo un apellido,
es por ti por quien yo más necesito
despertar pues la Vida es solo un sueño.
Es por ti por quien puedo enamorarme,
es por ti por quien plantó su semilla
la flor que da la Vida por Amor.
Es por ti por quien nunca se me olvida
que aunque el mundo se empeñe en asfixiarme
siempre estás para darme el corazón.Tags: AMADO STORNI