lunes, 05 de noviembre de 2007
TIEMPO


A veces los días se van
y queda el almanaque vacío
como el de un año que aún no llega

Duelen esas horas
si pasan por mi lado
y no me tocan
Dormidas, monótonas

Apenas puedo
con este solo minuto
oscuro y loco
Me ausenta de ti y me deja
otra línea alrededor de la boca




ECOS

Malditos
poetas los que tienen
por pluma el dolor,
a los ojos
nos disparan su pena.

Maldita
lágrima arrancada
por el alma entristecida,
diapasón en alto
vibrando en el silencio.

Maldito
recuerdo,
eco
del recuerdo
en mi aliento.




29 DE OCTUBRE

la esperanza se sube a mi espalda
la cargo como quien carga una flor
que perfuma la senda que camino

y pesa
como una tonelada de ausencias

en dos días
ya no será esperanza
y se doblará mi espalda liberada
bajo el peso del deber compartido

de hacer nacer más esperanza
para que cabalguen en su lomo
nuestros nietos y sus hijos



LARA LEVE

Baila
en pleno centro
rodeada de música

Gira
luz en el aire
dulce antorcha mínima

Ríe
al ver a sus pies
esa sombra mágica

Salta
buscando el vuelo
alada, mística




MARTINA

Una sonrisa
sólo una para respirar
otro minuto

Tus ojos
chiquitos de reír…
Con ellos dame luz

Tus dedos
rodeando mi índice
sólo para que no me caiga

Mientras
Ato cada día
Ramitos de esperanza
Tejo sueños
Invento nanas
Nombrándote
Aliento amoroso en el silencio




HORAS ROBADAS

sobre cristales
agujas de agua azul
humo y silencio

el crepúsculo
derramándose en vino
me embriaga y sueño

se abren los cielos
cantando luz y tiemblo
abrazada a ti




HORARIO NOCTURNO

El tiempo se demora
en las noches de otoño
Pasa lento, como queriendo
arraigar en la oficina

Se arrastra, lamiendo
cada papel, cada mesa
como queriendo probar el sabor
de las noches vacías

Las horas ya no pasan
El reloj está quieto
Nada perturba el silencio
Podría creerse que todo ha muerto

Y sin embargo oigo voces
ayes y suspiros
palabras susurradas en mi oído
Siento la humedad de los besos
el roce de tus manos
Oigo los silencios antes del gemido
Y muero



CARTA URGENTE Y ADVERTENCIA FINAL

Espérame
y enciende lunas
Prepárate a amar, levanta sombras
que rodeen las murallas
Que nadie venga a desvelar la calma

Echa candados a las puertas
no dejes entrarse la alborada,
y entonces
muérete de amor y resucítame
Levántate,
lluévete en mis brazos
Vacíate de hambres y metralla

Bébeme
Hasta la última viña olvidada,
cepa herida de viejos presagios
en mortajas de robles hacinados,
testigos de rituales ocultos

Y que vuelva por su pie
Lázaro al descanso
que la luna, la vida y el amor
son nada si espero por tu abrazo

Que se pierda la última esperanza
si no estás para cantarla
Que se rompan las lunas de tu espejo

Que se mueran las luces de tu calle
si llego hasta tu puerta
y no me abres




FACHADA


Oculta
detrás de tu mirada
tiembla la boca abierta
del miedo
Muda y desdentada mueca
que no termina de parir
el alarido
que desgarre la garganta
presa perpetua
del silencio




JUSTO A TIEMPO

Hay un mar más allá de mi casa.
Oigo el ir y venir de las olas imaginadas
y a veces no sé si son lluvia, si son voces
quizás viento simplemente, y nada más.

No hay luz en mi celda siempre oscura
sólo una pobre llamita solidaria
o el resplandor de una luna insolente
que se anima con esta noche a quebrarla.

Y sentada, sola en mi cama cada vez más amplia
entre los retazos de sombra y los dibujos de luz
te imagino en la penumbra repleta de susurros
del mar de hojas más allá de mi celda.

Ahora, sola, casi ciega y casi sorda
a las 3 de la mañana
caigo en la cuenta de que afuera de mi celda
ayer, con precisión, implacablemente a las 8.37
empezó otra primavera.





MEDIO SIGLO Y CONTANDO…


era una nova
incendiada en la noche
sólo segundos

lentos segundos
húmedas las sábanas
sudor y sueño

el cielo roto
en luces y sonido
a la deriva

presagio oscuro
vital contradictorio
fin y principio

ya sin dar a luz
ahora hay que alumbrarse
parirse y amar



MIGRACIÓN


Del cielo cuelga un gajo anaranjado,
naranja el medallón, negro el cielo
en la primera hora del ocaso.

Se alza tranquilo en lento vuelo
dejándose llevar, en el oscuro abrazo
que lo aparta del terco y frío suelo,
para colgar en pleno centro, plateado.



INSOMNIO

Témpano oscuro
–la noche–
derramado en sal.
Gotas de incandescente hielo.

Eterno transcurres
–horadas toda piedra–
viejo cristal indestructible
sembrado de luces sin edad.

Acaba de una vez,
dame descanso.



VÉRTIGO

Me detuve por un segundo
al borde de la calle,
abrumada

Inmersa por un segundo
en el conocimiento preciso,
fugaz

Por un segundo sabiendo
la medida exacta de mi vida,
única

Al borde del vértigo y temblando
insignificante en el tiempo y el espacio,
efímera

Irrepetible
e idéntica a tantas otras vidas
arenas en el fondo de un mar

Desnuda
en medio de la tormenta furiosa
de la historia desprovista de piedad

Herida
por la certidumbre afilada
de la inevitable muerte y nada más

Despierta
por un segundo en medio del sueño
Resistiéndome a cruzar sin dejar luces
que alumbren un incierto camino de regreso



I


–Me pregunto –dijo Ada–, me pregunto si el intento
de descubrir estas cosas merece un vidrio coloreado.

V.N.


La sangre es muro
o puente.
Es laberinto tenebroso
o cuadro de luz.
Cielo. Infierno.
Ambiguos, los abrazos nos acechan,
escondidos
tras los dolorosos latidos
del amor resignado.

Y tú,
mago absorto en el devenir del tiempo,
siempre en luz, conquistando espacios,
recodos oscuros del alma,
desconoces tu propia existencia,
tú, mensajero de la angustia última.

A quién preguntaremos
cómo escalar
el cristal de la copa de la carne
y degustar
el sabor de esos sudores
si es imposible despertar de este sueño asesino
so pena de perder el juicio.
___________________________


II

Un blues amaneciendo.
No preciso más que un blues
que me cierre los ojos
cuando el fugaz atisbo de la muerte
venga
a mestizarme los infiernos con el cielo.

Un blues,
sólo uno antes de amanecer,
surgiendo de la oscura armónica
de la noche desnuda y húmeda;
de la cálida boca de la noche.

Un blues,
uno solo
deslizándose dulce,
cumpliendo el mandato
de volver
y volver,
ir y volver dulce y lento

un blues, que nazca
del ritmo
de tu cuerpo.









Silvia Carrero (Montevideo, Uruguay, 1956. Escribe poesía como un asunto de extrema urgencia y necesidad. Vive cada instante poéticamente, sabiendo que la poesía es misterio y temblor. Ha publicado sus poemas en la Antología Alepha de Buenos Aires, Argentina y en otros espacios virtuales. Dice en poca palabras: “Aún siento el vértigo de ser y sentir. En los próximos minutos, algo me asombrará nuevamente”.



POEMAS ENVIADOS POR VALENTÍN AMARO.

Gracias amigo.

Gala

Tags: SILVIA CARRERO

Publicado por gala2 @ 21:25  | POEMAS
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