No me preguntes quien soy…
Puedo ser la viviente esencia
de una suave oración...
O el lúgubre aposento
de una prosa con dolor.
No me preguntes quien soy…
Puedo ser el cáliz
de suaves caricias
derramadas sobre tu piel.
La calma.
La tormenta.
O la hiel.
No me preguntes quien soy….
Puedo ser los vestigios de una historia
que busca refugiarse en tu gloria…
O quizás la impetuosa fantasía
que suele morir al despertar el día.
No me preguntes quien soy.
© Noris Roberts
Não me perguntes quem sou…
Posso ser a vivente essência
de uma suave oração...
Ou o lúgubre aposento
de uma prosa com dor.
Não me perguntes quem sou…
Posso ser o cálice
de suaves carícias
derramadas sobre tua pele.
Acalma-a.
A tormenta.
Ou a fel.
Não me perguntes quem sou...
Posso ser os vestígios de uma história
que procura refugiar-se em tua glória…
Ou quiçá a impetuosa fantasia
que costuma morrer ao acordar o dia.
Não me perguntes quem sou.
© Noris Roberts
Dios ha venido amarme esta mañana
secando una a una mis lágrimas,
subiendo silencioso la escalera de mi alma,
elevando una plegaria a la rosa virgen en mis entrañas.
¡Me amó…!
Extrayendo la orfandad en mis manos.
La arena en mis labios.
El cobre que en mis ojos ha desgastado mi llanto,
y fue entonces cuando lo sentí a mi lado.
…Y cargó mis penas.
…Y le dio camino a mis huellas
con cantos de célica inocencia.
Dios ha venido amarme esta mañana,
…Y la aurora empezó a crecer al compás de un estío amanecer.
…Y caminaba en el viento con notas que elevaban mi cuerpo.
… Y le canté al amor con la humildad de quien todo lo ha dado sin saber que sentía frío en mis manos.
Dios ha venido amarme esta mañana,
reviviendo luces, rezos, oraciones para guiar confortable mí camino a sus balcones
en pos de consuelo,
por los sueños perdidos,
por el tiempo que anduve sin estar contigo,
por que aunque ausente nunca podrás caer en el olvido.
…diría que ha dejado aun vivas mis esperanzas
por que tomó mis sueños adversos y ha sembrado en mí sabios recuerdos.
Dios ha venido amarme esta mañana.
©Noris Roberts
Mira como se me pone la piel cuando te veo...
El vivo torrente.
Y se agita el deseo de solo verte,
pues al mírame con el gracejo de tu mirada,
es como si se abriera fecunda mi alma,
y en la sepia noche, los cipreses armados de tus dedos,
hacen de mi cuerpo el embate enfurecido del viento.
¡Oh, noche de amantes¡
Ardes en mi piel sin clemencia.
Febril, pecadora,
envuelta en el prosaico deseo de la aurora.
En silencio…
Sin cobertura, corren desnudos los besos.
La curva del orgasmo sediento, requiriendo mi postigo abierto.
Ven…
Entra esta noche en mi cuerpo.
Ámame de punta a punta en los vértigos perdidos del tiempo.
Riega mis balcones de nardos,soles, desmesurando mis pezones.
Bébeme la pasión.
Traza cóncavo mi corazón...
Donde las sombras atisben la llegada del amor.
©Noris Roberts
Quizás…
Por que te llevo eternizado en mi alma
soy yo quien más te ama, por que amarte fue vivir mi sueño eterno junto a ti,
…y es que me encontré ensimismada con el milagro de tu mirada luciendo la beldad de cristo en tu cara,
…Y te tomé en el estrecho tibio del amanecer, deshojando margaritas en tu piel,
por que sin quererlo me llevas al connubio de tus besos dejándome imaginar gratos cierzos, reafirmando la fe que en ti yo siento,
y serias tú, la poesía que trazaría mi pluma con grata fantasía,
por que contigo he descubierto el ignoto zafiro de una ilusión emulando la promesa cierta de Romeo y Julieta, en los áureos derroches de una estrella.
¡Que fácil fue amarte¡
Quizás…
Tus sonrosados castos me hagan enternecer
y de a poco, en lo profundo, llegue a la orilla de tu ser,
y cuando pienses en el fin, un trinar de pájaros entonará mis versos en la inmensidad azul del cielo,
…y entonces sentirás a la mujer sin nombre, que sin reclamar pasión, te entregó el corazón, por súbitamente mucho te amó,
…y habrá silencio en el tierno brocal de tu cuerpo,
Y me dormiré en los extremidades de algún verso al saberme regada por tu aliento,
por que amaneces en mí llenando de ternura mis sentimientos.
Quizás…
©Noris Roberts
¿Puedes hacer un tiempo para mí?
¿Que hago con este amor, si bajo el silencio se estrujan mis deseos y cada día muero ?
Transgrediste mis sueños, y yo, robándole los minutos a las horas quemaba el tiempo sin atreverme a expresar que se agudizaban los sombríos callejones en mi corazón, a paso lento, en mi aposento.
Solloza nostálgica mi esperanza fallida.
Nunca le diste lozanía al invierno que mi cuerpo vivía y caía con falsos silogismos de engaños clavando mi calvario.
Ansiaba tanto tu amor, que te imploré con devoción, …no tires al olvido mi corazón.
No quiero permanecer anclada, aguardando inerme en la misma cama, amaneciendo y durmiendo con la misma herida lacerando mi almohada, y tu, olvidándote que yo existía, aporreabas mis labios, mi anatomía, el amor que me juraste un día.
¡Supliqué…!
Con la espada aguda clavada en mi pecho supliqué.
Agonizando sobre mis vértebras supliqué.
Como si fuera a perderte, con la misma ansias con que te amé dulcemente, Supliqué.
Espinosos fueron los besos que tus labios me ofrecían, y cada vez, la soledad mi vida consumía, fue entonces cuando entristecida te imploré…
¿Puedes hacer un tiempo para mí?
Fuiste la roca que sangra en mis venas…
Me deshacía por dentro el musgo de piedra donde estaba muriendo, y así como el viento, pasaba mi vida vacía en este huerto, sin darme el calor de tu cuerpo.
¿Haz pensado alguna vez, que me sentía a tu lado como hecha de papel?
¿Que se erosionaba mi piel por la inverna que estaba sintiendo, acallando mis sentimientos, y ante tu indiferencia se marchitaba mí empeño, mientras el rocío bañaba de amapola mis pechos?
No hubo un rincón de tu cuerpo que no lo llenara de bellos momentos, hasta descubrir el amargo sabor del fracaso pronunciado en tus labios, Y me quedé a oscuras…
con traiciones, con dudas.
Con mi soledad desnuda.
©Noris Roberts