Amiga mía,
me dejas sin palabras. ¿Y qué hago yo sin palabras? ¿envolverte en un abrazo de pobre agradecida, reconstituida?
He visto crecer la grandeza de tu poesía y de tu amistad. Déjame que te diga en este otoño que con ellas superas en mi alma los matices de las hojas.
Hasta luego, con Frida.
ángela