martes, 23 de octubre de 2007
TRISTEZA EN LAS ESTRELLAS

Mi padre era un fantástico astronauta. Siempre me contaba anécdotas de sus viajes por el espacio y jugábamos a ser astronautas que se enfrentaban a problemas realmente complicados para resolver dentro de su nave.
Pero lo que mas me impactaba eran las imágenes tomadas del espacio, desde su transbordador. Se contemplaban estrellas, planetas, cometas…
Algunas noches, nos sentábamos en la terraza de mi casa a recordar a mamá y cuanto le hubiera gustado viajar en el cielo nocturno, junto papa y yo.
Hacia mas de tres años que un accidente le había sacado su hermosa sonrisa, su carisma especial, su tan graciosa personalidad. Todavía recuerdo la última noche que pasamos juntas, mirando las estrellas y recordando todo lo que había pasado en nuestro día.
Mi padre era mi mejor amigo, mi más preciado tesoro al que debía cuidar con mi vida. Aunque no pude cumplir con eso.
El 20 de Marzo de 1998, el fue premiado con un viaje especial, por haber sido el astronauta con mas años en el servicio. Recuerdo que ese día volvió tan contento a casa que nos fuimos a cenar a “Ice Restaurant” uno de los patios mas importantes y caro en la ciudad. Me contó todo sobre donde iba a ir.
Generalmente no me hace bien pensar en el momento de su accidente. “Fue en Veroboar. Era la segunda vez que iba. Queda en el borde de la galaxia”.
Partió junto a toda su tripulación, el 28 de Marzo de ese mismo año. Se despidió de mí con un abrazo, con un beso, y me dejo a cargo de mi tía Nora. Subió al transbordador y luego de la cuenta regresiva, no se vio mas a la nave, solo contemplamos la espesa nube de humo que se disiparía pronto.
Después de 15 días conviviendo con mi tía pensando siempre en mi padre, nos llego una carta de la NASA que nos comunicaba que el transbordador espacial Nº3823 tuvo que regresar antes del tiempo previsto porque uno de los tripulantes habría fallecido al terminarde el aire de su tanque al bajar en el pequeño planeta Veroboar.
Como todas las familias de los tripulantes les habían enviado el mismo mensaje, no supimos quien de todos había fallecido, hasta el día en que la nave aterrizo. Mi tía fue a averiguar al centro de informes de la NASA, y volvió a mi casa pálida.
No me imaginaba quien podría haber muerto porque todos son excelentes en su trabajo y estaban seguros de lo que hacían.
Nora se sentó, le alcance un vaso de agua y le pregunte que le había pasado. Me comunico la noticia más horrible, luego de la muerte de mi madre. Mi papá había muerto.
En ese momento, no supe que decir. Estaba tan triste y a la vez tan enojada conmigo misma por haber descuidado a mi padre que me encerré en mi cuarto y no Salí hasta el otro día.
Todavía llevo dentro de mi todos los recuerdos, todos los momentos que vivimos juntos. Y es el día de hoy, después de cuatro años de total tristeza, que me pregunto si en las estrellas habrán quedado partes de su alma.






Melisa Anahi Arcuri: Nacida en Caseros en 1995. En el 2004 gana su primer premio en Narrativa. Sus escritos han sido galardonados en Uruguay y España. Distinguida en su ciudad con Diploma de Honor y Caserina de Alma. A tan corta edad lleva seis premios ganados en Narrativa y poesía.

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Publicado por gala2 @ 12:35  | RELATANDO
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