Domingo, 21 de octubre de 2007
Lejana


Percibo tu obstinado gemido,

tus manos ulcerosas

despliegan

e intentan

asirse a la balsa.

Tus entra?as querellan

con ara?as hiladoras

de recuerdos arrugados.

Lejos clamas por tu Itaca.

Tal vez

si regresas

te pierdas errante

en est?ril pasado

deambulando entre calles

de olores putrefactos

y en el espejo de un caf? aguachento

halles a otra que no conoc?as.






Dos oto?os





Respiro mis designios

en el mullido sof?

espero la exhalaci?n neblinosa

de tu cafetera

huelo el efluvio

del vivo jarabe

que surcar? mi garganta.

La oto?iza gar?a

humedece el asfalto

con ambiciones de lluvia.










El fresno salpica

en sutil espiral

aserradas lenguas

desangradas

de prominente esqueleto

con el ut?pico anhelo

de alinear

una ef?mera s?bana

amarillenta.

Me interno en la hojarasca

del prado

a sorber el sol.







No quiero pasar

por el asfalto

el olor a caf?

est? prendido

brumoso

en mi memoria

en el piso deshabitado

rondan espectros

de inerte pasado.












El caos est?

en el hormiguero

ciudad autoorganizada

caravanas estiban

sus sobrepesos de celulosa.

M?s temprano llegar?

el crep?sculo

cortejado por el fresco.

Inhalo la vida.

La p?tina de la fronda

desquicia con colores

consonantes.



Definitivamente no pasar?

por el asfalto.










Fricci?n


No lleg? a erosionar

la malla de la piel

el roce en fuga de tu mano

sin embargo

entraste toda

en el incienso h?medo

de la noche

En espeso aire

te inhalaba

y te exhalaba

entre sem?foros y sirenas

entre anaranjados brillos callejeros

y sombras de edificios

Ligeras part?culas

intercambiaron

corrieron por la urdimbre

se abrazaron a mis c?lulas

y te detuviste en la obsesi?n.






Fuga



Otra vez sue?o

con casas ruinosas

de h?medas paredes

canillas de p?rdidas torrentosas

suelos inundados

c?rceles de angustia.






Hay d?as que necesito

ce?irme

a una soleada ma?ana

y beberla en un

caf? de Santa Catarina.

Desfile ex?tico de peatones

con antifaces de avispa.

Desalineados turistas

esperando las doce para filmar

el reloj de espantap?jaros.



Hay d?as que necesito

ce?irme

a la vera del Douro

irrupci?n bals?mica

mediod?a de crestas titilantes

c?ncavas barcazas curadas

con rancio vino

met?lico puente eiffelino

pasaje veloz

a la Gaia





Hay d?as que necesito

ce?irme

a la terraza de Jo?o

vestida de luna amarilla

coloquio tibio

vig?a de sierras

y techos rojos

pre?mbulo del descanso

litoral de peque?a mata

y lodo





Hay d?as que necesito
recalar en Porto.




Llega una m?sica

de quena solitaria

narcotizando la noche

sosiega mi alma

el sonido se va con un segundo

comienza el canto de un grillo.




Hay d?as que necesito
recalar en Porto.

Tags: Andrés Stagnaro

Publicado por gala2 @ 12:49  | POEMAS
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