Oh, Clemente, Bismilah, misericordia! he de pedirte un regalo de júbileo, aprovechando que estás tan generoso en tu cumpleaños, decirte que me descargues las culpas guardadas por tantos años de silencio. Silencio.
Desde Bucaramanga, Colombia, madurando como tú, como todos, como quizá el mundo, te mando un abrazo y salud y buena farra! Para ti y los tuyos... Que son míos... Somos todos.
Recuerdo nuestro paseo por Medellín, decías que todo estaba tan explícito en estas ciudades: son una sola ciudad en la memoria, verdad Clemente? Oh Clemente, Oh misericordioso, ohalá que en esta buena vida nos veamos para celebrar alguna apertura otra vez.