viernes, 12 de octubre de 2007
Sin razón

Observa la tormenta
Que no le deja inspiraciones.
Deseos de su cama,
Exigencias de la métrica:
Le invade una pelea
Que ya tiene muchos años.
Y busca un nuevo verso
Que le mate por la espalda.

Ese hombre trató de mesurar a sus pasiones;
Molestias que no debieran existir le acongojaron.
Encuentra el verso si se otorga unos minutos
Para observar el torbellino que se encrespa.

Una escalera
Formaron sus pasiones.
Curiosa inspección
Hizo que pise fuertemente
Sobre cada una de ellas,
Para subir hasta la cumbre.

Araposos versos culminaron el soneto
Con una rima nacida en el arroyo:
Avergonzadas oraciones
Le armaron la escalera.
Y acabó viendo una Tormenta.



Degüello



Dos Lados Asimétricos

Esperó cuatro crepúsculos
la llegada de la amada.
Amor versado, prosaico sentimiento…
Trabajado verso, ingenios sanadores.

Sintió en algún momento
La llegada de su amada.
Dos golpes di a su puerta
Silencio hiriente, su respuesta
A mi primer llamada.

En mi segunda comunión
Sentí el desdén feroz de su palabra.
Pasé en los últimos crepúsculos
La hiriente ceremonia de la espera.
Pero al llegar a la ciudad, al partir
En dos lados asimétricos mi angustia…
La desilusión se torno verso.




Degüello 27 de Julio



La Perdida

Saltó hasta la otra punta de la Tierra
Para resguardar sus posesiones:
Acunadoras civilizaciones no halló nunca.
Ni nunca deja de aguardar a su Perdida.

Exigente fama jaló hasta la tierra de sus padres;
Y entonces descubrió la traición del parlamento:
Pues resultaron ser todas las calles del exilio
Inexpugnables ciudadelas impidiendo sus costumbres.

Para que el exiliado recuerde sus orígenes
Usurparon a su corazón extraditado
Mazamorreras imposibles y exóticos cabildos…
Payadoras le mantienen atado a su nostalgia.

Valora más que ayer las imbebidas aguas de sus ríos.
Pues autóctonas doctrinas recuerda más que antes
El arrepentido al no hallar La Pampa al despertarse.
Lamentó el inexistente azar de ver a la Perdida.

El criollo rescatado de la muerte
Soñó hoy con la voz de su perdida.
Metabolismo fidedigno le despierta
Con el sol saliendo en otro este.

Antípodas climas le brindaban a su suerte
El alivio inesperado que trae el aire seco.
Sacrificio de la tierra dolió más de lo predicho;
Salió a pelear la vida el gaucho que no muere.


Degüello

Tags: López Dallara

Publicado por gala2 @ 22:01
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miércoles, 11 de febrero de 2009 | 22:03
Hola Nico, que grata sorpresa: hace poquito publicaste tus libros...ENHORABUENA, POR FIN! ttendré que ahorrar para comprarlosssssss todos, que eres buen escritor!!!!

Un abraaaaazo.
SARA

*El que me regalaste (gran regalo) lo volví a leer hace poquito.Muy bello.


*No se por dónde contactar contigo.espero que todo muy bien.