martes, 23 de octubre de 2007
A MIGUEL HERNÁNDEZ


Sentado ante la mesa de trbajo
me empapo de pasiones y de bríos;
de penas y de amores; y del Tajo,
que en egloga, regalas
al claro caballero de rocío.

Preñados son tus versos de aceituna,
¡ qué me envuelvo en puro escalofrío!
de sudores: sol a sol y luna a luna;

de celada y ansiosa dinamita;
del hambre de los hijos: de tu cuna
que una madre amamantaba, tan bonita.

Te hago en mi interior, te llevo dentro.
Y aún siento, con tu aliento, que derribo
las carceles: macabro cementerio.

El fuego que me abrasa busca el centro;
que en tu centro encuentro yo el abrigo
y la luz boreal de mi hemisferio.

Es tu amor trogodita,
como ninguno;
trasunta en tus letras, la infinita
verdad del dolor. Mi fe marchita
en tu lectura brota
y resucita.

Estercolan tus versos a mis versos
para que nazcan fuertes de la mano;
¡ para vengar tu muerte, compañero !
Mi poeta del alma, tan temprano.

Tags: El Pez Bizco

Publicado por gala2 @ 12:21  | POEMAS
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