lunes, 22 de octubre de 2007

Poema recogido en
Revista de Poesía

HACHE
número 3
Murcia
abril
2006



I
Altos muros. Siempre estos altos muros,
tan ásperos y duros como el odio,
cortándome el camino al horizonte.
No sé si al otro lado lo que espera
es un jardín o un foso, si me cierran
el paso hacia otra vida o a la muerte.


II
De poco vale que regrese a casa
y busque una escalera o gruesas sogas:
los muros crecen más que mis empeños
y siempre son más altos que mis fuerzas.
A veces, cuando creo estar tocando
su cima con la punta de mis dedos,
los muros se agigantan y me dejan
colgando en el vacío. Caigo al suelo
siempre del mismo lado, ante su burla
y ante la indiferencia de su sombra.


III
Aún no he descubierto si me impiden
salir o entrar, si lo que me han prohibido
es alcanzar la tierra prometida,
o tan sólo escapar de esta miseria
y arribar a la nada más terrible.


IV
Ninguna puerta existe en estos muros,
ni una pequeña grieta para el ojo,
ni un desnivel que invite a la escalada.
No sé si me protegen o encarcelan,
si son una advertencia o un castigo.
Son sólidos y oscuros como el odio.

Publicado por gala2 @ 4:32  | POEMAS
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lunes, 22 de octubre de 2007 | 10:02
Esa sensación de estar colgad@ en la nada te oprime las tripas. seguro que hay puertas abiertas de donde se ve el orizonte limpio, azul y esperanzador. Pero, desde luego estar entre los muros tan altos y oprimentes es desconsolador.