Espacio para la poesía de todos los tiempos: poemas, autores, libros, artículos... Todo lo que tenga que ver con el bello arte de decir con la palabra...
Son tus almas al vacío,
de demonios de la noche,
vergantines asaltados
por engendros. Que derroche
de facultades tardías,
selvas del conocimiento
pergeñadas en umbrías,
de mis penas alegrías
cuando viro a sotavento.
Que confusas son tus guías;
tus renglones, de torcidos,
hacen de las noches días
y de los días infiernos.
¡Que paradoja entregaste
a, estos, tus pobres siervos!
Ni siquiera te dignaste
a curar, en los recuerdos
de la raza, aquel día
en que La Idea, malsana,
permitió que una manzana
quebrantase la armonía.
Que simpleza tan compleja
elípticamente dada.
¿Genialidad ó torpeza?
¡ Energía mal gastada !
Tal vez, es mi limitada
condición, la que ahora reza;
tal vez, la tuya bosteza
de aburrimiento en la nada.
Fue en el principio tu fin
y tú Obra denostada
por ti mismo, dividido
en infinitos plurales
de conceptos materiales
que en su fin hacen principio.
Confiaremos a San Juan
apocalípticos miedos.
Cuarenta veces vendrán
los cuatro jinetes negros
y setenta veces siete
habrán de irse de nuevo.
Y habrán de nuevo de irse
en disfrute de Satán
que no para de reirse,
desde su cálido infierno,
viendo cielos escarchados
por el frío del invierno.