Viernes, 21 de septiembre de 2007

SOLILOQUIO





Son tus almas al vac?o,
de demonios de la noche,
vergantines asaltados
por engendros. Que derroche
de facultades tard?as,
selvas del conocimiento
perge?adas en umbr?as,
de mis penas alegr?as
cuando viro a sotavento.
Que confusas son tus gu?as;
tus renglones, de torcidos,
hacen de las noches d?as
y de los d?as infiernos.
?Que paradoja entregaste
a, estos, tus pobres siervos!
Ni siquiera te dignaste
a curar, en los recuerdos
de la raza, aquel d?a
en que La Idea, malsana,
permiti? que una manzana
quebrantase la armon?a.
Que simpleza tan compleja
el?pticamente dada.
?Genialidad ? torpeza?
? Energ?a mal gastada !
Tal vez, es mi limitada
condici?n, la que ahora reza;
tal vez, la tuya bosteza
de aburrimiento en la nada.
Fue en el principio tu fin
y t? Obra denostada
por ti mismo, dividido
en infinitos plurales
de conceptos materiales
que en su fin hacen principio.
Confiaremos a San Juan
apocal?pticos miedos.
Cuarenta veces vendr?n
los cuatro jinetes negros
y setenta veces siete
habr?n de irse de nuevo.
Y habr?n de nuevo de irse
en disfrute de Sat?n
que no para de reirse,
desde su c?lido infierno,
viendo cielos escarchados
por el fr?o del invierno.

Tags: El pez Bizco

Publicado por gala2 @ 11:01  | POEMAS
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