Jueves, 13 de septiembre de 2007


1 Somos todos culpables de la ruina del planeta

La salud del mundo est? hecha un asco.`Somos todos responsables', claman las voces de la alarma universal, y la generalizaci?n absuelve: si somos todos responsables, nadie lo es. Como conejos se reproducen los nuevos tecn?cratas del medio ambiente. Es la tasa de natalidad m?s alta del mundo: los expertos generan expertos y m?s expertos que se ocupan de envolver el tema en el papel celof?n de la ambig?edad.Ellos fabrican el brumoso lenguaje de las exhortaciones al 'sacrificio de todos' en las declaraciones de los gobiernos y en los solemnes acuerdos internacionales que nadie cumple. Estas cataratas de palabras -inundaci?n que amenaza convertirse en una cat?strofe ecol?gica comparable al agujero del ozono- no se desencadenan gratuitamente. El lenguaje oficial ahoga la realidad para otorgar impunidad a la sociedad de consumo, a quienes la imponen por modelo en nombre del desarrollo y a las grandes empresas que le sacan el jugo. Pero las estad?sticas confiesan. Los datos ocultos bajo el palabrer?o revelan que el 20 por ciento de la humanidad comete el 80 por ciento de las agresiones contra la naturaleza, crimen que los asesinos llaman suicidio y es la humanidad entera quien paga las consecuencias de la degradaci?n de la tierra, la intoxicaci?n del aire, el envenenamiento del agua, el enloquecimiento del clima y la dilapidaci?n de los recursos naturales no renovables. La se?ora Harlem Bruntland, quien encabeza el gobierno de Noruega, comprob? recientemente que si los 7 mil millones de pobladores del planeta consumieran lo mismo que los pa?ses desarrollados de Occidente, "har?an falta 10 planetas como el nuestro para satisfacer todas sus necesidades". Una experiencia imposible. Pero los gobernantes de los pa?ses del Sur que prometen el ingreso al Primer Mundo, m?gico pasaporte que nos har? a todos ricos y felices, no s?lo deber?an ser procesados por estafa. No s?lo nos est?n tomando el pelo, no: adem?s, esos gobernantes est?n cometiendo el delito de apolog?a del crimen. Porque este sistema de vida que se ofrece como para?so, fundado en la explotaci?n del pr?jimo y en la aniquilaci?n de la naturaleza, es el que nos est? enfermando el cuerpo, nos est? envenenando el alma y nos est? dejando sin mundo.

2 Es verde lo que se pinta de verde

Ahora, los gigantes de la industria qu?mica hace su publicidad en color verde, y el Banco Mundial lava su imagen repitiendo la palabra ecolog?a en cada p?gina de sus informes y ti?endo de verde sus pr?stamos. "En las condiciones de nuestros pr?stamos hay normas ambientales estrictas", aclara el presidente de la suprema banquer?a del mundo. Somos todos ecologistas, hasta que alguna medida concreta limita la libertad de contaminaci?n. Cuando se aprob? en el Parlamento del Uruguay una t?mida ley de defensa del medio ambiente, las empresas que echan veneno al aire y pudren las aguas se sacaron s?bitamente la reci?n comprada careta verde y gritaron su verdad en t?rminos que podr?an ser resumidos as?: "los defensores de la naturaleza son abogados de la pobreza,dedicados a sabotear el desarrollo econ?mico y a espantar la inversi?n extranjera". El Banco Mundial, en cambio, es el principal promotor de la riqueza, el desarrollo y la inversi?n extranjera. Quiz?s por reunir tantas virtudes, el Banco manejar?, junto a la ONU, el reci?n creado Fondo para el Medio Ambiente Mundial. Este impuesto a la mala conciencia dispondr? de poco dinero, 100 veces menos de lo que hab?an pedido los ecologistas, para financiar proyectos que no destruyan la naturaleza. Intenci?n irreprochable, conclusi?n inevitable: si esos proyectos requieren un fondo especial, el Banco Mundial est? admitiendo, de hecho, que todos sus dem?s proyectos hacen un flaco favor al medio ambiente. El Banco se llama Mundial, como el Fondo Monetario se llama Internacional, pero estos hermanos gemelos viven, cobran y deciden en Washington. Quien paga, manda, y la numerosa tecnocracia jam?s escupe el plato donde come. Siendo, como es, el principal acreedor del llamado Tercer Mundo, el Banco Mundial gobierna a nuestros pa?ses cautivos que por servicio de deuda pagan a sus acreedores externos 250 mil d?lares por minuto, y les impone su pol?tica econ?mica en funci?n del dinero que concede o promete. La divinizaci?n del mercado, que compra cada vez menos y paga cada vez peor, permite atiborrar de m?gicas chucher?as a las grandes ciudades del sur del mundo, drogadas por la religi?n del consumo, mientras los campos se agotan, se pudren las aguas que los alimentan y una costra seca cubre los desiertos que antes fueron bosques.

3 Entre el capital y el trabajo, la ecolog?a es neutral

Se podr? decir cualquier cosa de Al Capone, pero ?l era un caballero: el bueno de Al siempre enviaba flores a los velorios de sus v?ctimas... Las empresas gigantes de la industria qu?mica, petrolera y automovil?stica pagaron buena parte de los gastos de la Eco 92. La conferencia internacional que en R?o de Janeiro se ocup? de la agon?a del planeta. Y esa conferencia, llamada Cumbre de la Tierra, no conden? a las transnacionales que producen contaminaci?n y viven de ella, y ni siquiera pronunci? una palabra contra la ilimitada libertad de comercio que hace posible la venta de veneno. En el gran baile de m?scaras del fin de milenio,hasta la industria qu?mica se viste de verde. La angustia ecol?gica perturba el sue?o de los mayores laboratorios del mundo, que para ayudar a la naturaleza est?n inventando nuevos cultivos biotecnol?gicos. Pero estos desvelos cient?ficos no se proponen encontrar plantas m?s resistentes a las plagas sin ayuda qu?mica, sino que buscan nuevas plantas capaces de resistir los plaguicidas y herbicidas que esos mismos laboratorios producen. De las 10 empresas productoras de semillas m?s grandes del mundo, seis fabrican pesticidas (Sandoz, Ciba-Geigy, Dekalb, Pfiezer, Upjohn, Shell, ICI). La industria qu?mica no tiene tendencias masoquistas. La recuperaci?n del planeta o lo que nos quede de ?l implica la denuncia de la impunidad del dinero y la libertad humana. La ecolog?a neutral, que m?s bien se parece a la jardiner?a, se hace c?mplice de la injusticia de un mundo donde la comida sana, el agua limpia, el aire puro y el silencio no son derechos de todos sino privilegios de los pocos que pueden pagarlos. Chico Mendes, obrero del caucho, cay? asesinado a fines del 1988, en la Amazon?a brasile?a, por creer lo que cre?a: que la militancia ecol?gica no puede divorciarse de la lucha social. Chico cre?a que la floresta amaz?nica no ser? salvada mientras no se haga la reforma agraria en Brasil. Cinco a?os despu?s del crimen, los obispos brasile?os denunciaron que m?s de 100 trabajadores rurales mueren asesinados cada a?o en la lucha por la tierra, y calcularon que cuatro millones de campesinos sin trabajo van a las ciudades desde las plantaciones del interior.Adaptando las cifras de cada pa?s, la declaraci?n de los obispos retrata a toda Am?rica Latina. Las grandes ciudades latinoamericanas, hinchadas a reventar por la incesante invasi?n de exiliados del campo, son una cat?strofe ecol?gica: una cat?strofe que no se puede entender ni cambiar dentro de los l?mites de la ecolog?a, sorda ante el clamor social y ciega ante el compromiso pol?tico.

4 La naturaleza est? fuera de nosotros.

En sus 10 mandamientos, Dios olvid? mencionar a la naturaleza. Entre las ?rdenes que nos envi? desde el monte Sina?, el Se?or hubiera podido agregar, pongamos por caso: "Honrar?s a la naturaleza de la que formas parte". Pero no se le ocurri?. Hace cinco siglos, cuando Am?rica fue apresada por el mercado mundial, la civilizaci?n invasora confundi? a la ecolog?a con la idolatr?a. La comuni?n con la naturaleza era pecado. Y merec?a castigo. Seg?n las cr?nicas de la Conquista., los indios n?madas que usaban cortezas para vestirse jam?s desollaban el tronco entero, para no aniquilar el ?rbol, y los indios sedentarios plantaban cultivos diversos y con per?odos de descanso, para no cansar a la tierra. La civilizaci?n que ven?a a imponer los devastadores monocultivos de exportaci?n no pod?a entender a las culturas integradas a la naturaleza, y las confundi? con la vocaci?n demon?aca o la ignorancia. Para la civilizaci?n que dice ser occidental y cristiana, la naturaleza era una bestia feroz que hab?a que domar y castigar para que funcionara como una m?quina, puesta a nuestro servicio desde siempre y para siempre. La naturaleza, que era eterna, nos deb?a esclavitud. Muy recientemente nos hemos enterado de que la naturaleza se cansa, como nosotros, sus hijos, y hemos sabido que, como nosotros, puede morir asesinada. Ya no se habla de someter a la naturaleza, ahora hasta sus verdugos dicen que hay que protegerla. Pero en uno u otro caso, naturaleza sometida y naturaleza protegida, ella est? fuera de nosotros. La civilizaci?n que confunde a los relojes con el tiempo, al crecimiento con el desarrollo y a lo grandote con la grandeza, tambi?n confunde a la naturaleza con el paisaje, mientras el mundo, laberinto sin centro, se dedica a romper su propio cielo.




ENVIADO POR ROSA PLAZAOLA EL 03/08/2007

Tags: Galeano

Publicado por gala2 @ 5:18  | REFLEXIONES/PENSAMIENTOS
Comentarios (1)  | Enviar
Comentarios
Publicado por nombre
Viernes, 29 de octubre de 2010 | 16:17

Gracias, buen aporte. Este tipo es un monstruo, simplemente genial!!!