Viernes, 31 de agosto de 2007
Recordando, mi anhelo



Lo bes? con uno de esos de tornillo,
y sus labios h?medos y carnosos
se entreabrieron para que mi lengua
se entrecruzase con las suya en un ?.
realismo m?gico, c?lido y acuoso,
sensual y apasionado como un vergel
lujurioso por su fertilidad maravillosa.


Este es mi signo: Yo soy Amor, el Amor,
que siempre sello con un beso
de luz sobre su boca y el m?sculo
que contiene el gusto. Luego, despu?s de
acariciarlo diestramente, le d? la vuelta
y me resfregu? por su piel, mientras
mis dientes mordisquearon con gracia
su cuello a la altura dl nacimiento del cabello.


Y como el le?n a la leona potente,
lo seduje bajo mi mirada, y le di placer
inigualable. Me puse posteriormente
frente a su rostro iluminado y su mirada
reluciente, y me dijo suavemente: ?me gustas!
Este sentir de tu ambros?a que me llena?
y la tersura de tu piel me anima
a seguir acarici?ndote al tiempo
que t? tambi?n me acaricias, le?n m?o.


Y lam? sus pectorales y le di peque?os
mordiscos con fruici?n y sin dolor, ?
que esa presi?n sobre el m?sculo del pecho
es gozo pleno, y nunca sufrimiento, y
sus pezones se pusieron duros al acariciarlos
con mis dedos, inflingiendo dulces toques
precisos sobre ellos, inundando su tacto de gozo.


Una leve presi?n sobre la epidermis
puede hacer saltar chispas de deseo;
y si no, recuerde cuando alguien
le dio una palmada soer los gl?teos:
y rebosaste de alegr?a, candor y euforia.


?Qu? me quieres, coraz?n, a la luz
de este amanecer de rosas con espacios
reservados tan s?lo a nosotros dos? Si,
tendr?s tiempo para m?, que soy limpio
y estoy limpio; ?y yo, para ti, amigo!

Las barbas no ser?n impedimiento,
esta vez, para sobarnos con unas ganas
y un deleite incomparables hasta ahora ?
para ti. Me mirar?s dulcemente, hombre,
y te dar? a beber el elixir de la nobleza.
Me tendr?s?, no lo dudes, por encima?.
y no sufrir?s por m?, queri?ndome.


Luego te arrodillar?s ante mi, y
succionar?s el glande de mi vigor,
para m?s tarde introducirlo en tu boca.
Har?s una preciosa engalanadura
con tus labios, y la tibieza de la saliva:
se har? gusto y regusto por la sal.
As?, te coger? por las axilas y te levantar?,
e iremos al lecho a pacemos mutuamente.
Los dos desnudos, al descubierto, sin problemas,
con la mirada limpia y el coraz?n sereno,
tierno al momento de mirarnos, contentos,
bellos, luciendo el fuego delicado y, a la vez,
tremendo de nuestro deseo eterno.


Yo quiero recordarte, Guillermo, en otro tiempo,
en otra edad m?s antigua: ?en Roma quiz?s?


?Oh Laureano!, ?qu? me recuerdas entre las hierbas
del monte Capitolino retozando en la primavera?
Es posible que C?sar nos envidiase a ti y a m?,
en aquella ?poca gloriosa para el cuerpo
abiertos a los besos y al placer de los perfumes
y a los b?lsamos, all? en las Termas de Caracalla.


Y as? te abro mi coraz?n esbelto y alto
como el sol refulgente y pleno, para amarte
sin prisas ni ocasos, por siempre.
Haremos el ?sesentaynueve?, querido,
la luz se encender? sobre nuestro entendimiento
y gozaremos con el recuerdo de amarnos.


As? mi verga entre tus dientes, y la tuya,
entre mis labios ternos y calientes, apote?sicos
como el buen hacer del vino viejo, criado
en la bodega antigua del solar del castillo
que nos entrega
a la visi?n de aquel existir.


? de nuevo estamos frente a frente, camarada,
abriendo el apetito de la cadencia lujuriosa
de la presencia en el Amor m?s puro


Es este mi lumen, cari?o: ?Doy Amor
por ser amado, y porque me lo dicta
el m?sculo aguerrido que tengo latiendo ?!
Te quiero, sin conocerte incluso, y conoci?ndote,
porque te s? bueno, honrado y recordado
de otro tiempo m?s arcaico que este presente
en el que estamos hoy. Si, Guillermo, t? fuiste
Laureano? y yo, Andr?s, el comerciante griego
de la ciudad eterna? A posterior? te v?
en el Loira: ?no me rememoras todav?a,
tanto ha cambiado mi apariencia, escudero?


Ahora vienes de nuevo a m?, y yo te regalo
con todo mi cari?o los besos negros del alba.


?Bienvenido, amigo, amante, compa?ero,

freire!

Tags: Amado Amores

Publicado por gala2 @ 3:29  | POEMAS
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