Mi?rcoles, 22 de agosto de 2007



BOTONES

Tu cuerpo incandescente me persigue
como perro a la espalda de mi abismo,
pero solo es el fantasma de tu carne
que devor? a prisa cantando con cinismo.

Adherido est?s, adherido indiferente,
?que ser? de las tardes sin recato?
tardes de concupiscencia y disparate
tardes rojas, tardes de arrebato.

Solo quedan guardados los botones
en la caja azul de hechicer?a,
y desde entonces, tu foto sin la m?a,
me sonr?e y me ladra todav?a.





CENIZAS


Quemo las botas,
el abrigo, la camisa.
Guardando entre cristales
tus locuras
para llevarlas hasta el mar
con la premura
con que habitaste mi piel
sobre la arena.
Hacia el mar tus desvar?os,
dejo?corro?
Para borrar las huellas,
para borrar las risas,
para ahogar las palabras
de ese rojo verano
cuando cargados de sudor
nos invadi? la prisa.





RETORNO

Mi cuerpo, sal donde tu barca,
naveg? el mas profundo de los mares,
y olas, como brazos mis cantares
te alejaron del abismo de demencia.
Navegante de norte y sur,
de pies y sienes
vuelve tu barca al mar
y sube por mis olas
aventura tu bajel por los cobrizos
repliegue de esos cauces oxidados
que mi cuerpo se hizo fuente, se hizo r?o,
agua dulce para tu ser cansado.





EL HIJO


Vago a prisa, sedienta, mutilada,
buscando, indagando , o despojando
los residuos del amor, la espada
que destroz? mis alas, no s? cuando.

Lo descubro y me detengo a respirar.
No hago caso, conduzco y acelero,
pues la vida se rompi? cual un cristal
y cargando hoy estocadas, solo espero.

La parca abre su manto, su mortaja,
obra infalible que del cielo baja
y se esparce sonriendo sin cuidado.

Y del amor, semilla que germina,
que endulza, que lacera o que lastima
solo queda el fruto m?s preciado.




LA TARDE

la tarde me huele a besos
al almizcle de tu aliento.
La tarde me huele a la tarde de la cita?
del beso apasionado
de aquella tarde?.
Que cautos fuimos entonces,
pero m?s tarde?
tus brazos me estrujaron,
me levantaron al cielo
perdida entre tu cuerpo
extasiado entre mis piernas
ebria entre las s?banas
con tu lengua en mis costillas?
recuerdo que se hace tarde.
Y otra vez?
huyendo,
corriendo
en esas tardes,
vuelvo a lo inev?tale
porque entre sabanas y besos
siempre?
siempre se hace tarde




LA MUJER DEL MIERCOLES

Cuantas veces la mujer del mi?rcoles
desdobla el rostro,
lava sus pies
y camina sobre sus palabras.
Cuantas veces recorre los mismos caminos,
transita las mismas calles,
ve los mismos sem?foros,
observa los mismos mendigos,
sube las mismas nubes,
busca la misma cama.
Cuantas veces la mujer del mi?rcoles
busca la boca de su amante,
se estremece entre sus brazos,
grita de amor desesperada
y llora entre silencios sus palabras.
Cuantas veces la mujer del mi?rcoles
quiere abandonar su pasi?n
renunciar a su tortura
olvidar sus sue?os
y seguir atada.
Cuantas veces r?e y canta
y otras tantas llora enamorada
cuantas veces la mujer del mi?rcoles
tiene que amarrarse el alma,
vivir el delirio, la locura
y caminar sobre lo dicho,
caminar sobre sus palabras.







SIOMARA ESPA?A MU?OZ


Manab? - Enero 4 de 1976
Reside en Guayaquil desde 1987
Integrante ? fundadora del grupo literario Re-verso
Estudios de Comunicaci?n Social- Universidad Cat?lica -
Actualmente estudiante de Literatura en la Universidad de Guayaquil
Sus obras po?ticas han sido publicadas en peri?dicos y revistas de la ciudad y del exterior, consta en la reciente Antolog?a de Poes?a Joven. C.C.N
Ha participado en diferentes encuentros po?ticos y literarios.
Tiene publicado el poemario CONCUPISCENCIA

Tags: Siomara España

Publicado por gala2 @ 13:52  | POEMAS
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