Martes, 21 de agosto de 2007


El sol dora los campos
como doras tus versos
del calor que respira
coraz?n en tu pecho
que no debes mustiar
porque son sentimientos.
Son las hebras que forman
tu verdad, tu intelecto,
el esp?ritu libre
que no muere en los huesos.
Y si pl?tora son
en tu vida, ? me alegro!,
porque cuando me leas
ya sabr?s c?mo pienso,
ya sabr?s c?mo soy
y hasta c?mo me siento.

.....

No es mi piel, la pasi?n
ni mis ojos el fuego,
si quer?is verme arder,
venid y mirad dentro.
No ver?is una hoguera
ni tampoco un infierno,
ver?is c?mo arde el alma
en sus blancos destellos
con las p?rpuras gotas
que de un vaso modesto
yo le doy de beber,
yo le sigo vertiendo.

.....

Elixir, miel, delicia,
ambros?a, ? remedio!,
su poder lo quisiera
para todos mis versos.
Como aquellos poetas
de hace ya tanto tiempo,
con esp?ritus, fondas
donde albergo mis sue?os
de poeta, de estirpe
separada del cuerpo,
asentada en la cima
del lirismo y del bello
sentimiento de amor
que es el ?nico verbo,
que es la sola verdad
y es el v?lido credo.

.....

En el cielo distingo
las memorias del tiempo,
son obscuras a veces
y otras veces, inventos
pero entonces descubro
la verdad y me ciego
pues su luz es el astro
que al mirarse directo
todos cierran los ojos
porque es s?lo molesto.
Pero toda molestia
no me basta y de nuevo
miro siempre hacia el sol
que ilumina mi ego.

Y por ende me vale
el mayor privilegio,
conservar la verdad
como signo del tiempo.

.....

No desuses los ojos
ni les pongas un velo
cuando mires al mundo
que t? llevas por dentro.
Ni le traigas las nubes
a ese mundo de ensue?o
que es de rojos y p?rpuras
y de azules su cielo.
Para cuando te duermas
no prepares el lecho
de la noche mullido
para el grave silencio
del esp?ritu cuando
se te pierda a lo lejos
entre yermas colinas
y entre yertos senderos.
? Qu? mejor que escuchar
el sonido en concierto
del la?d y la c?tara
y la lira in crescendo
hasta hacer que sus notas
te liberen el plectro
en la sangre m?s viva
de tu cuerpo despierto!.

.....

Al semblante de todo
le buscamos reflejo
pero nada al final
tiene f?lgido eco;
s?lo cuando miramos
el amor en los cuerpos
percibimos el brillo
del esp?ritu dentro
que se mira gozoso
al espejo del cuerpo
y lo bello sucede
entre carne y aliento
y la vida que pasa
es un m?gico cuento
al que embarcan los ni?os
con el rumbo del sue?o.

.....

Esta tarde de sol,
este origen gallego
me penetra en la piel
me compone el allegro,
me complace en sentir
el albergue del verso
y soy hu?sped por ende
del poeta que llevo
cuando viajo hacia m?
m?s all? de mi cuerpo.





MANUEL FERN?NDEZ SOTELINO es gallego.

Tags: Manuel Fernández

Publicado por gala2 @ 20:37  | POETAS
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