Jueves, 12 de julio de 2007
Del poemario

Habitaciones separadas


1.-

Est? solo. Para seguir camino
se muestra despegado de las cosas.
No lleva provisiones.

Cuando pasan los d?as
y al final de la tarde piensa en lo sucedido,
tan s?lo le conmueve
ese acierto imprevisto
del que pudo vivir la propia vida
en el seguro azar de su conciencia,
as?, naturalmente, sin deudas ni banderas.

Una vez dijo amor.
Se poblaron sus labios de ceniza.

Dijo tambi?n ma?ana
con los ojos negados al presente
y s?lo tuvo sombras que apretar en la mano,
fantasmas como saldo,
un camino de nubes.

Soledad, libertad,
dos palabras que suelen apoyarse
en los hombros heridos del viajero.

De todo se hace cargo, de nada se convence.
Sus huellas tienen hoy la quemadura
de los sue?os vac?os.

No quiere renunciar. Para seguir camino
acepta que la vida se refugie
en una habitaci?n que no es la suya.
La luz se queda siempre detr?s de una ventana.
Al otro lado de la puerta
suele escuchar los pasos de la noche.

Sabe que le resulta necesario
aprender a vivir en otra edad,
en otro amor,
en otro tiempo.

Tiempo de habitaciones separadas.

Tags: Luis García Montero

Publicado por gala2 @ 12:27  | POEMAS
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