Del poemario
Esporas de cordura
Atrapado en la imperiosa y compulsiva dinámica del zapping,/
sin apenas parpadeo,
mis ojos retenían imágenes en flashes,
fabulosos automóviles y chicos con gesto Martini,
todo tan natural, todo tan fácil.
Necesito cien créditos al tiempo,
y mascarillas y perfumes con sex appeal,
mil ampollas, un gimnasio y un corte de pelo fashion.
La riqueza, la belleza, imperdonables,
la aventura, la conquista de las diosas imposibles,
que habitan los anuncios.
Voluptuosas, de pechos explosivos,
turgentes, tensando casi al límite esa piel que a simple vista /
parece que está a punto de quebrarse.
Labios que besen veneno venéreo,
carnosos carmines de inflado colágeno.
Ojos azules, rubia y melosa melena,
caderas y nalgas redondas y firmes.
Necesito creerme poderoso,
aunque tenga que acallar mis neuronas
y aprender a desleer la poesía
y matar a golpetazos mi conciencia
y concebir un plan para romper
con mi novia que es guapa y no es imbécil.
***
Fernando Savater (2)
Instituimos como verdades
los supuestos pilares
e investimos esas bases
con la pátina sagrada de lo cierto.
Heredamos el pasmo y la parálisis,
nos tragamos el vídeo que proyectan,
la película sin fin que se repite
en una circular cinta infinita.
Comerciar, especular,
con sello liberal,
comerciar sin fronteras,
comerciar sembrando víctimas
en el falso y perverso paraíso.
***
Eso no es el paraíso aunque lo pinten de belleza
y vaivenes de caderas avivando los deseos,
minifaldas y tacones, lentejuelas
y pamelas y telones con palmeras y daikiris
y melenas y pendientes y ese chal de tul o seda.
Eso no es el paraíso.
Pasarelas, pasarelas
travestismo sin cambio de escenario
dormidera de ansias y de sueños
espejismos de novedad vestidos
dinamismo enmascarado
fondo muerto en los manteles de la moda.
***
Nuestros cuerpos se nos muestran como ajenos,
como extrañas esculturas imprecisas
cincelables a golpes de estrecheces ,
como venus virtuales recubiertas
de envoltorio vivido como lastre,
como piezas recambiables
que inarmónicas chirrían
en la cárcel del concierto de la carne.
***
Dioses de la publicidad, pulidos y espurios referentes.
Domingo en la glorieta, rastro de rostros sin arrugas
y rifas de caderas de redondez supina.
Uñas pendiendo de las cañas de bambú que adornan
el surtido y enloquecido zoco.
Y zalameras
vendedoras que adulan a quienquiera que asome sus deseos.
Pechos turgentes.
Bullicio, trueque, impúdico trasiego frente al espejo público.
Nocturnidad.
La alevosía del silencio convoca una danza
de piezas que vuelan en vorágine
y concurren y crean estructuras.
Sigilosas estructuras ladronas de las mentes
de los estúpidos que giran
alrededor de estándares y moldes y modas de las formas.
Quedan sus cuerpos fósiles, maniquíes de feria,
de escaparates muertos que nadie nunca observa.
Inertes cuerpos yertos de pétrea y gélida textura.
(2) Fernando Savater: " Al mecanicismo esencialista de los totalitarismos le ha sustituido un pariente próximo de sello boboliberal, según el cual la única forma de despertar del sueño utópico que pretendía construir el paraíso en la tierra es aceptar que la mercantilización especulativa sin fronteras pero con víctimas es ya el paraíso antes inútilmente buscado." http://www.magma-net.com.ar/Savater.htm