sábado, 21 de julio de 2007

Abriste la ventana. Amanecía
sobre todos los siglos. Un jilguero
se posó en el alféizar, vino en busca
de algún eco feliz para entonarlo.

Manaba el corazón, se ungía el cuerpo
con la brisa temprana. Lentamente
reaparecieron todas las escenas
donde él supo actuar, lo previsible
para una ausencia cruel como la suya.

Y advertiste de pronto
las llamas de sus manos en tu espalda,
la libación perfecta del rocío
que desbordaba en ti. Le rodeaste
con alientos de miel, ya sin aliento,
después de haber labrado tu figura.

Jamás estuvo allí. Amanecía
sobre todo el dolor. Algunos trinos
lograron infiltrarse en la memoria,
y por última vez reconociste
que estabas esperándole
aun antes de saber que le esperabas.




Este poema pertenece al libro Lance sonoro, Premio Miguel Labordeta 2006, Zaragoza, 2007


Enviado por PORTAL DE POESÍA

Tags: Maria Sanz

Publicado por gala2 @ 6:19  | POEMAS
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sábado, 11 de octubre de 2008 | 12:54
Poema de María Sanz

EN NINGÚN CALENDARIO

Hoy se agolpan los días en ningún calendario,
desaparecen torres que aún enarbolaban
la solidez del viento, se retrasan oleajes
por sujetar tus ansias de libertad perenne.

Tranquiliza pensar que esos días transcurren
sólo en el corazón, en su infierno privado,
un lugar donde apenas hay sitio para otros,
esos otros perdidos a los que tanto encuentras.

Quisieras confundirte de tristeza. No sirve
de mucho ser la misma en hechos diferentes,
atravesando años donde nada perdura
salvo el propio dolor disfrazado de gozo.
Tranquiliza sentir que esto no es algo nuevo.

Hoy se hacinan las tardes sobre aquello que has sido,
sobre cuanto has amado y aún se desconoce,
mientras el calendario continúa fingiendo
su paso por tu vida apenas estrenada.