Viernes, 22 de junio de 2007
Jirones de Niebla



Mis viejas heridas
y mis sinrazones,
con muchas ca?das
en pocos errores


1
Las difusas formas
que adopta la niebla
cuando imita una nebulosa
de nacientes estrellas,
con sus jirones
malformados
en la g?lida noche,
cuando mis manos,
ciegas, mudas,
eran m?s torpes,
con sus hambrientas u?as
de espectros disconformes,
demandaron
un trozo de mi vida
asaltando
y horadando mis heridas.

?Ay, mi coraz?n!
?Qu? hice con mi vida?
?Cu?n poca raz?n
puse en lo que hac?a,
ay, si, coraz?n,
que perd? mi risa!

??Ay, mi coraz?n,
tierra empobrecida
donde creces, flor
de mi triste vida,
ay, s?, coraz?n,
entre mil espinas!

2
?Todo ha lugar
dentro de la mente,
que todo lo crea
y lo sostiene.
Yo soy mi propio atributo,
cuanto de m? sale,
y mientras no halla
una acabada correspondencia
entre los dos extremos,
el juego de lo creado
contin?a...?
(?El Juego de lo Creado?, I, comienzo)

Esta voraz hambre
que anida en mis entra?as,
donde se prende, arde
y sube hasta mi mirada,
queriendo buscar fuera
de los l?mites de mi cuerpo
ese objeto que tanto desea
para avivar su fuego;
al pasar por mi garganta
resquebraja la arcilla
sedienta de fresca agua
para mis viejas heridas,
dej?ndola como la chimenea
de un ronco ca??n
que ya apenas si sue?a
con recuperar su voz;
desde mis manos agrietadas
extiende el desierto
de mis dolorosas yagas
por todo mi cuerpo
y lo envejecen...
alzo la vista a mi cielo
y no hallo ninguna gota de agua que acierte
a paliar este hambriento fuego.

La ventana est? empa?ada.
La niebla llena la plaza
de una transpiraci?n fr?a
que es insalubre y da?ina;
la mar quiere amamantarla
para colarse en mi casa
a trav?s de los cristales
y conseguir abrazarme.
Indolente, la miro,
?acaso me da lo mismo?
Su transpiraci?n salada
deja mi piel exudada.
Me he quedado todo vac?o
como el oleaje marino
que va de una en otra playa
porque, lo que busca, no halla.

3
?...buscando
la uni?n esencial;
mientras as? no sea,
lo creado demandar?
aquello que le fue dado?
( ?El Juego de lo Creado?, I, final)

La noche
me muestra
jirones
de niebla:
creaciones
saladas,
visiones
amargas...
Canciones
compuestas
en noche
desierta
de amores
y estrellas,
con voces
inciertas
y acordes
que alegran...

Amada m?a:
Solo pude darte
muchas mentiras
y alguna parte
de mi alegr?a;
?c?mo pude dotarte
de tanta menudencia
y tranquilo quedarme
en mi locura?

4
?Mis ojos, boca y manos
perciben, ordenan y realizan
mi mundo personal
midi?ndolo con mi propia vara...?
(?El Juego de lo Creado?, II)

Mi pensamiento
toma porciones
buscando efectos
de nebulosa.
?Cu?ntos deseos
con poco amor
he satisfecho!
Mis manos dan
su forma al sue?o
de la neblina,
sin un reflejo
vivo en mis ojos
y sin el peso
que tras s? deja
mi sentimiento,
al crear un mundo
que nace yerto,
caudal del r?o
de mis adentros
que ni un cauce halla
que llegue lejos,
m?s que la niebla
que rodea el cuerpo
de mis delitos.

Blandas arterias
marcan el ritmo
con el que el cauce
de mi destino
inunda el cuerpo
de mi delito
con el caudal
del veloz r?o
de mis deseos.

5
?Son pocos, pero cambian
de aspecto,
de figura
en cada ocasi?n,
seg?n sea la oportunidad
que se les presente...?
(el Juego de lo Creado!, III, inicio)

El pujante mercado de la vida,
con su incesante movimiento
atrae mi mirada y la fija,
se despereza en mi recuerdo
el sabor que a?oraba
y mi est?mago le responde
haciendo mi boca agua...
Y yo me muestro conforme.

Tus ojos, tus hermosos ojos,
tienen otro color,
?te has puesto lentillas
tintadas en rojo,
o es el reflejo del sol
de tus labios?
Antes se parec?an
al azul del cielo trillado
en la flor
de tu sonrisa;
pero tambi?n en tus labios,
?ay, amor!
los he extraviado.

6
?para hacerse amar
profundamente,
mezclando su farsa
con la realidad?
(?El Juego de lo Creado?, III, final)

Las viejas heridas
de mi nacimiento
ya me son queridas
al cabo del tiempo.

Me estoy enamorando.
Si este sentimiento
quieres comprobarlo,
pon sobre mi pecho
tu c?lida mano;
ver?s c?mo tiemblo
no m?s tu contacto
se acerca a mi cuerpo
abri?ndose paso.

7
?Dentro de mi propia ilusi?n
experimento
un modo de ser
seg?n el atributo
por el que me muevo:
voy degust?ndolo
en todos sus grados y matices,
hasta aborrecerlo...
Y entonces siento el dolor
del que se aborrece a s? mismo.?
(?El Juego de lo Creado?, IV)

No, no era m?s que un sue?o
lo que ten?a contigo,
porque a tal hermosura
solo llega la locura.
No, no era m?s que un sue?o,
pues solo era m?o,
ya que viv?a en el enga?o
que levantaron mis manos
y que ahora aborrezco
porque no lo tengo contigo.
Tan lejos legu?
en la falsedad que alc?,
que ahora me duelo
de ser un vulgar espejismo
que solo enga?a
a mi propia mirada.
T? sigues tan lejos
que te he perdido,
ya que a tu hermosura
solo llega mi locura.

Amada m?a:
?C?mo explicarte
que esta locura
de tanto amarte,
sin que t? lo hagas,
a poco sabe?

8
?Exploran mis ojos el exterior,
cada uno se inclina a su lado,
mi boca desea lo que uno percibe
y mi mano lo atrae;
y yo participo en el juego...?
(?El Juego de lo Creado?, V)

Creaci?n m?a.
mi imperfecci?n
otra mentira,
otro incorp?reo jir?n
de la niebla
que me sigue retornando...
?Cu?ntos me rodean
y qu? pretenden con su abrazo?

As? regresa.
Sus manos vac?as,
la boca abierta,
la mirada perdida
lejos del cuenco de mis ojos.
As? regresa.
Como mi hijo lo reconozco.
De mi mala cabeza
sali? un d?a
y ahora regresa
por si alg?n trozo de comida
qued? sobre la mesa.
Pero, si as? no fuera,
en mi misma sangre
encontrar?a su despensa
hasta saciarse.
Si ya se comi? mis ojos,
?qu? le dar?
un d?a tras otro,
ahora de qu? prescindir??
Mi voz ciega
expulsarlo no puede
porque se quiebra
ante lo que de ella procede,
y mis mudas manos,
que as? lo hicieron
de desordenado,
no saben recomponerlo.

9
?Siento el alto vuelo
que tiene mi dolor
y me duele
el retorno de sus garras,
aunque siempre me duele m?s
que se vaya
y enajenado me deje?
(?El Juego de lo Creado?, VI)

No,
no puede ser;
lo que pretendes,
alimentarte de mi carne,
beberte mi sangre
y respirar mi aliento,
no puede ser,
no,
porque tu,
hijo m?o,
no eres tu, sino que soy yo,
un atributo de mi locura
que regresa
demandando
un trozo m?s de mi vida,
pretendiendo
que loco siga...
No,
no puede ser,
?no!,
debo sacarte, alejarte de m?
si quiero ser yo,
sin atributos,
y no t?,
aunque me duela
irte arrancando
de mis entra?as...
Entonces,
cuando pueda afirmar
yo soy,
entonces
ser? todo y nada.

No me demandes,
amada m?a,
lo que t? sabes,
siempre supiste,
no puedo darte:
seguir contigo,
como matarme
resultar?a.


10
?Cuando obro con determinaci?n,
mis ojos reconocen lo que miran,
mi voz afirma lo que acepta
y mis manos le dan continuidad...?
(?El Juego de lo Creado?, VII)

Cada acci?n
que por debajo
de mi raz?n
he realizado,
es un error,
y los errores
se suman y refuerzan
en los corazones
que ojos les prestan.

Otra vez,
una vez m?s,
mis viejas heridas,
los besos
que se helaron en el aire,
las manos
que cerradas se marchitaron,
reclaman mi atenci?n;
otra vez,
una vez m?s,
con su niebla,
la mar consigue llegar
donde sus mareas
no pueden,
y el pasado
toma cuerpo
en los jirones
que asolan
los poros de mi futuro,
cambiando
lo que podr?a ser,
?lo que yo quisiera!,
al hacerme confundir
su farsa
con mi realidad,
para que siga viviendo,
otra vez,
una vez m?s,
desde mis heridas,


?Ay, mi coraz?n!
las viejas heridas
que sembr?, ?qu? error!,
ahora fructifican,
?ay, s?, coraz?n!,
en mi triste vida.

?Ay, mi coraz?n!
Sanar mis heridas
con algo de amor,
?c?mo lograr?a?
?Ay, s?, coraz?n!
?D?nde lo hallar?a?



JIRONES DE NIEBLA

Autor: Jes?s S?nchez Jurado Email: [email protected]
Diciembre-2002 a Enero-2003

Tags: Jesús Sánchez

Publicado por gala2 @ 8:07  | POEMAS
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios