Mi?rcoles, 06 de junio de 2007

AMOR Y ORGULLO

Un tiempo hollaba por alfombras rosas;
y nobles vates, de mentidas diosas
prodig?banme nombres;
mas yo, altanera, con orgullo vano,
cual ?guila real a vil gusano,
contemplaba a los hombres.

Mi pensamiento -en temerario vuelo-
ardiente osaba demandar al cielo
objeto a mis amores,
y si a la tierra con desd?n volv?a
triste mirada, mi soberbia imp?a
marchitaba sus flores.

Tal vez por un momento caprichosa
entre ellas revol?, cual mariposa,
sin fijarme en ninguna;
pues de m?stico bien siempre anhelante,
clamaba en vano, como tierno infante
quiere abrazar la luna.

Hoy, despe?ada de la excelsa cumbre
do os? mirar del sol la ardiente lumbre
que fascin? mis ojos,
cual hoja seca al raudo torbellino,
cedo al poder del ?spero destino...
?Me entrego a sus antojos!

Cobarde coraz?n, que el nudo estrecho
gimiendo sufres, dime: ?qu? se ha hecho
tu presunci?n altiva?
?Qu? m?gico poder, en tal bajeza
trocando ya tu ind?mita fiereza,
de libertad te priva?

?M?sero esclavo de tirano due?o,
tu gloria fue cual mentiroso sue?o,
que con las sombras huye!
Di, ?qu? se hicieron ilusiones tantas
de necia vanidad, d?biles plantas
que el aquil?n destruye?

En hora infausta a mi feliz reposo,
?no dijiste, soberbio y orgulloso:
-?Qui?n domar? mi br?o?
?Con mi solo poder har?, si quiero,
mudar de rumbo al c?firo ligero
y arder al m?rmol fr?o!

?Funesta ceguedad! ?Delirio insano!
Te grit? la raz?n... Mas... ?cu?n en vano
te advirti? tu locura!...
?T? mismo te forjaste la cadena,
que a servidumbre eterna te condena,
y a duelo y amargura!

Los lazos caprichosos que otros d?as
-por pasatiempo- a tu placer tej?as,
fueron de seda y oro;
los que ahora rinden tu valor primero,
son eslabones de pesado acero,
templados con tu lloro.

?Qu? esperaste, ?ay de ti!, de un pecho helado
de inmenso orgullo y presunci?n hinchado,
de v?boras nutrido?
T?, -que anhelabas tan sublime objeto-
?c?mo al capricho de un mortal sujeto
te arrastras abatido?

?Con qu? velo tu amor cubri? mis ojos,
que por flores tom? duros abrojos,
y por oro la arcilla?...
?Del torpe enga?o mis rivales r?en,
y mis amantes, ay, tal vez se engr?en
del yugo que me humilla!

?Y t? lo sufres, coraz?n cobarde?
?Y de tu servidumbre haciendo alarde
quieres ver en mi frente
el sello del amor que te devora?...
?Ah!, Velo, pues, y b?rlese en buen hora
de mi bald?n la gente.

?Salga del pecho -requemando el labio-
el caro nombre de mi orgullo agravio,
de mi dolor sustento!...
?Escrito no le ves en las estrellas
y en la luna apacible que con ellas
alumbra el firmamento?

?No le oyes, de las auras al murmullo?
?No le pronuncia -en gemidor arrullo-
la t?rtola amorosa?
?No resuena en los ?rboles, que el viento
halaga con pausado movimiento
en esa selva hojosa?
De aquella fuente entre las claras linfas,
?no le articulan invisibles ninfas
con eco lisonjero...?
?Por qu? callar el nombre que te inflama,
si a?n el silencio tiene voz, que aclama
ese nombre que quiero...?

Nombre que un alma lleva por despojo;
nombre que excita con placer enojo,
y con ira ternura;
nombre m?s dulce que el primer cari?o
de joven madre al inocente ni?o,
copia de su hermosura;

y m?s amargo que el adi?s postrero
que al suelo damos, donde el sol primero
alumbr? nuestra vida,
nombre que halaga y halagando mata;
nombre que hiere -como sierpe ingrata-
al pecho que le anida.

?No, no lo env?es, coraz?n, al labio!
?Guarda tu mengua con silencio sabio!
?Guarda, guarda tu mengua!
?Callad tambi?n vosotras, auras, fuente,
tr?mulas hojas, t?rtola doliente,
como calla mi lengua!


A ?L

No existe lazo ya: todo est? roto:
pl?gole al cielo as?: ?bendito sea?
Amargo c?liz con placer agoto:
mi alma reposa al fin: nada desea.

Te am?, no te amo ya: pi?nsolo al menos:
?nunca, si fuere error, la verdad mire!
Que tantos a?os de amarguras llenos
trague el olvido: el coraz?n respire.

Lo has destrozado sin piedad: mi orgullo
una vez y otra vez pisaste insano...
Mas nunca el labio exhalar? un murmullo
para acusar tu proceder tirano.

De graves faltas vengador terrible,
d?cil llenaste tu misi?n: ?lo ignoras?
No era tuyo el poder que irresistible
postr? ante ti mis fuerzas vencedoras.

Qu?solo Dios y fue: ? gloria a su nombre!
Todo se termin?, recobro aliento:
??ngel de las venganzas!, ya eres hombre...
ni amor ni miedo al contemplarte siento.

Cay? tu cetro, se embot? tu espada...
Mas, ?ay!, cu?n triste libertad respiro...
Hice un mundo de ti, que hoy se anonada
y en honda y vasta soledad me miro.

?Vive dichoso t?! Si en alg?n d?a
ves este adi?s que te dirijo eterno,
sabe que a?n tienes en el alma m?a
generoso perd?n, cari?o tierno.

Publicado por gala2 @ 8:02  | POEMAS
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