domingo, 03 de junio de 2007

SOBRE UN VIDRIO MOJADO



A Enrique Urquijo, in memoriam




De madrugada, con la soledad como sombra mía,
con el cuello de la chaqueta alzado
para resguardarme de las hienas del frío,
regreso con las huellas borradas
por el bulevar de los sueños rotos.
Vengo de la barra solitaria de todos los bares,
del golpe bajo de los tragos amargos,
de las horas bajas donde quemé la plata
y reafirmé mi vocación de poeta sin suerte,
de hombre atrapado en todos los espejos
equivocando el rumbo interior de sus palabras.

La noche es larga y un viento de invierno
recorre el dolor de las esquinas
donde dibujan el color de la tristeza
las flores secas de la melancolía.
El eco de mis pasos resuena en los callejones
como un solo lento de batería, como un caballo
que divisa, a lo lejos, los mares de la muerte.
No sé que será de mí, mañana,
cuando despierte en cualquier rincón
de esta ciudad inhóspita
que me vive y mata a todas horas.
En el filo rojo de la última calle,
en las entrañas de un sórdido portal,
una débil luz se apaga y contemplo,
con el asombro de la soledad,
que sobre un vidrio mojado
han escrito mi nombre.



(del libro inédito, Almas de vinilo)

Tags: J.L. GARCÍA HERRERA

Publicado por gala2 @ 13:45  | POEMAS
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