Espacio para la poesía de todos los tiempos: poemas, autores, libros, artículos... Todo lo que tenga que ver con el bello arte de decir con la palabra...
de la antologia de poesía
de la Patagonia Edición de CONCHA GARCÍA Maremoto, Centro de Ediciones
de la Diputación de Málaga,
CEDMA, 2006.
NINI BERNARDELLO
Premonitoria
Inconsolable mar escrito, detallado en su
espuma mínima, inconsolable mar atlántico
letra muerta, restringida, orlada.
Un ejército avanza extraviado
en un circuito de hogueras y gritos,
desde Ushuaia un guerrero atormentado
aguarda recostado en su nave.
¿Qué será mi voz entre esas voces
adolescentes?
Nacida entre montañas, mi mano toma
el gesto de las letras grabadas en el aire
y escribe
todavía
toda vida.
*
¿Qué rayo atraviesa la estepa, qué fulgor donde la playa es espejo
y el cielo mar de vapor formidable?
Sentada en un círculo de piedras
remoto tempo, defiendo la ganancia
que el nuevo dios ha traído.
Soy aquella y soy esta. Unida
al bloque pétreo de la historia
encuentro la sangre del sacrificio
ascendiente al cielo. Zumo de oscuro.
Remanente, de constante oración
por lo que declina y asciende
sobre el inmenso altar de la tierra.
GRACIELA CROS
Cantos de la Gaviota Cocinera
1
Soy una dama que escupe en la calle Me visto simple y mi vida es un dechado de justicia Soy una Activa Yegua de la Noche Un súcubo que expone la superstición y la enfermedad También padezco de fluctuación crítica y voy de la esquizofrenia a la lepra con la majestad de mis actos y mi rostro tallado en madera de Bebeerú.
8
Soy una dama asimétrica que paga con dolor la sumisión de sus vértebras Soy una Garza Blanca una Bandurria Mora una Cachaña en bandada que vuela cara al viento Hablo en dialecto sudaqués y la gente me encuentra pintoresca Soy monolingüe sudaca argento patagónica mapuche En otra vida fui consejera espiritual luchadora en fango gimnasta olímpica gata en casa de escritor mujer africana lapidada En ésta soy lenta como semilla de bambú Los impacientes no me soportan Ignoro si sembré lo que esperaba cosechar Ignoro si pretendo cosechar lo que nunca sembré Soy un personaje de ficción que escribe una novela en la que hay un personaje de ficción que escribe una novela y así hasta aburrir Si me lo pide el editor agrego o quito un Capítulo Este es mi sino.
32
Soy una dama que canta Las Cuarenta Mi poesía es de Personajes Soy un cordero patagónico que bala en sudaqués desde los platos Una Avutarda un Tordo que baja al jardín para anunciar la nieve. Nadie pide que escriba lo que escribo No se involucre a Otros Llevo una vida en el Trabajo En ocasiones los Reveses suman al Resultado.
RICARDO M. COSTA
Hipótesis
La melancolía es el entendimiento barato
de una filosofía que heredamos aproximadamente
a mediana edad.
Vamos de una pasión a otra, de un territorio al otro
del alma, de un principio a otro del pensamiento,
sin saber si esa conducta errática tiene que ver
con la edad o responde a una teoría
de la supervivencia.
Los desafortunados en el desierto, o los extraviados
en la montaña, buscan siempre algún indicio
de presencia humana para recuperar la fe.
Mientras tanto, continúan perdidos en la misma desolación
pero intentando ver lo que el deseo configura
como su salvación.
Yo tengo bastante de esa pobreza heredada.
Cuando la soledad se instala para obligarme a formular
una hipótesis sobre el particular, voy al río y arrojo
una rama a la corriente.
Allí comprendo que Heráclito no amaba las evasivas.
Entonces bebo un poco de ese río y sé que soy parte
de ese elemento: cuerpo de la molécula
que sostiene a la madera.
Espiral de remolino que desaparece todo a la vista
de quien intenta ver alguna señal.
*
Papas y cuerdas
El hijo ha dejado de comer por mirar al padre.
La mirada del padre, perdida durante la cena,
atiende la lectura de una voluntad muerta:
su cuerpo moviéndose (en una noche que no es
esta) contra el de una mujer desnuda
entre almohadones.
El padre reclama ese recuerdo porque es un padre
cargado de un cuerpo que flota y la memoria
le aprieta como un nudo de humo, como una
cuerda de cartón: frágil al aire, la lágrima,
a la mínima disputa por separar el cuerpo
de la memoria.
El padre resiste mientras el hijo corta la carne
y las papas caen del plato.
Ambos buscan el alimento por debajo de la mesa.
el hijo sigue las manchas de grasa para llegar
a lo que quiere.
El padre entrega el cuello a lo que ya no puede verse
y busca, amparado por las manos, lo que antes
se mostraba más alto.
JORGE SPINDOLA
En el camino
la pampa
animal extenso apuñalado
la ruta es un cuchillo
lamiendo los bordes de la luz
el aire azota matas, todo vuela para atrás
todo es pasado, todo está por suceder
el automóvil y su sombra van flotando
sobre un paisaje amarillo
hasta el fondo de la piel
un tendal de postes infinitos
sostiene cuadros con campos de van gogh
sensuales las curvas
aves sensuales flotando por allá
todo es pasado, todo está por suceder.
A la manera de las nubes
Y después me senté
a mirar el cielo
a dejar que la cabeza
volara sin sentido
a la manera de esas nubes
que van o vienen y dibujan
cierta forma
una cara
una liebre gris
y luego se deshacen
CRISTINA ALIAGA
Terrazas
Querida mía
alguien ha tendido la ropa que a mí me sobra.
Hay una camisa, un sombrero,
y el pánico es la cuerda (Lejía)
Si tienes oscuridad
Si tienes oscuridad,
en algún lugar debe existir
la luz.
En tu lugar los perros duermen
como algunas personas,
convencidos de que nada pasa.
Es mejor así:
la muerte llega por acumulación,
no por impacto.
Hay evidencias
de que nada pasará,
de que todo viento será vano.
La verdadera caída es hacia arriba
La memoria se compone
En los cuartos está la vida,
y no en los salones.
La memoria se compone de
aquellas camas que hemos
sabido habitar:
tumbados,
tibias palabras
después de haberlas dejado en el olvido.
Deténgannos, pedimos, cuando
deseamos caer. Esas son sólo frases,
ecos lejanos de aquello
que nunca llegaremos a contar.
MACKY CORBALAN
La Llave
La miro con detenimiento,
con fruición. Es diferente: brilla
con luz y oscuridad, su forma
quiso parecer un corazón
pero quedó a la mitad.
Sonríe y mira.
“La llave de mi corazón” decís al
ponerla sobre mi mano,
y vuelvo a mirarla por si fuera cierto,
como si sólo debiera
elegir el momento, el modo de la entrada.
Creer en las palabras, en el
latir que las empuja hasta la dicción,
que lo que dicen es cierto,
de alguna manera.
Creer en lo que se ve, en lo que el cuerpo
recibe, agradecido, y que el sudor deja
más que sal piel adentro.
Antes que la religión, el amor
es materia de fe.
*
Esa mujer
Quisiera ver la nueva casa
llenarse de colores y que ella,
la que jamás supo de soledad
de gente, se sintiera acompañada.
Ahora sabe de esa soledad, pero no
de aquella que supo pegársele de
niña: con sombra, con juegos, con
amargos vientos en las piernas, se creía
acompañada, pero era nada más
la rojiza caricia
del sol en la siesta de la chacra.
Da pena el sólo pensarlo. Ahora
anda por esos cuartos nuevos y
pone cosas aquí y allá, como si
esas cosas no fueran ella. Como si
fuéramos algo más allá de los objetos:
ese sillón arañado de gatos, las ropas
colgando desoladas en el aire del
patio, el balde de plástico abandono.
Se le llena la cabeza de las voces
del miedo, por eso apela a los juegos con
animales que le saltan y ensucian, ríe
fuerte, alto, piensa en comidas que
hará, en llamar a la radio por quejas
de todos, hace y rehace la cama que
ocupa sola.
CLAUDIA PRADO
2
Se movía en la cocina
disfrutando a su manera
la mañana
y el cuerpo descansado.
Afuera
el sol caía puro y sin calor
sobre las piedras,
el pasto, los zanjones.
Cuando el fuego comenzó
a trepar por su vestido
no recordó
que estaba sola.
Casi nunca
comentan los detalles:
el humo
detrás suyo por la puerta,
ella corriendo por el campo.
Prefieren repetir
que los hombres
como siempre estaban lejos
y hablan de las graves
definitivas consecuencias
de un descuido.
*
El sueño de mamá
No cuenta sueños, menos
un sueño de infancia
sin embargo en ese
como si hubiese sido el único
se ofrecía
para que la comieran.
Absurdo imaginarlo:
ocho hermanos
frente a una mesa vacía
A mí, cómanme a mí.
En cambio
imaginé una res colgando,
carne cualquiera o esa foto
de un bicho inerte en un galpón.
Para entender basta ese sueño.
Pero acá estamos
pidiendo liviandad
que nuestras cartas
no hablen sino del sol
que de una insignificancia
salten a otra.
RAUL MANSILLA
Camino a Junín de los Andes
Pensaba en el amor,
cuando paré al costado del camino.
Nevaba,
hice crujir mis botas
en el manto acumulado.
No voy a mentir,
no dibujé tu nombre en la nieve.
Hombre a vapor, manos al bolsillo,
caminé varios metros, fui menos inseguro y feliz.
El horizonte eras vos, etc., me mentí
ya con el auto en marcha.
La nieve siguió cayendo suavemente,
prendí la radio
cuando ya se veían muy cerca
las primeras casas de Junín.
GERARDO BURTON
Resplandores
Uno
Cuando tu cuerpo resplandece
el mar no alcanza para contenerlo
cuando la luz trasiega de tu piel al aire
no ya tus ojos son el centro
sino el breve amor que prometimos
con enardecidas palabras en habitaciones ajenas
y cuando se levantan tus pechos, cuando el asombro con vos
ya no es posible
pues el oleaje ha sido atravesado
descansan tus muslos, esos guerreros imbatibles
que preparan el próximo combate
tu cuerpo es el único fulgor.
(Aire de penumbras)
La luz alcanza
y sostiene
los cuerpos sin sombra
cuando el viento ondula
esas nubes que besan el cielo
entre uno y otro labio
y queda la sed
*
Desierto, bestia callada
Persigues la luz sin hallarla
en una tierra
que no miente más promesas
deja al cielo en su sitio
es lo más sensato
y que tiemblen las ventanas
dios o el viento
o ambos
llaman, y tú temes.
ARIEL WILLIAMS
6) Albergue Warnes
Mama muerte,
mama muerte
no me enllevéi agora
quel tiempo está tan rosadito
agora
que los pámpanos se han pueto
amaríleo,
agora
que la escarcha anda clareando
en los hocico de las cosa(s)
Mama,
mama muerte,
que las carnes del alba
andan anunciando un silencio
que no venia
¿Quién?