Viernes, 15 de junio de 2007
CANTO VERBAL


A ti, palabra mi suprema dea,
tiende sus alas la esperanza m?a
?guila errante del desierto humano
sin altas cumbres donde reposar
el tedio de las rutas infinitas...
Tiende sus alas como a excelsa fuente
pr?diga de belleza y de armon?a;
quiere beber en tu copa de oro,
quiere ba?arse en el agua sonante,
mudable en sus ritmos, diversa en sus glosas
y cuyo oleaje ya
sacudido por v?rtigos fecundos
o melodioso de serenidad...
A ti, palabra que tienes la magia
de sabiamente transmutar tu forma
y ajustarla a la loca trashumancia
de la maravillosa ?nima viva....
Oh profunda, variante y fugaz,
que floreces en vetas luminosas
perfumadas de esencia espiritual...
?nfora
de caudalosas perlas en murmurio,
de blancas nieves y de rojas flamas.
?nfora
de tempestades y constelaciones,
de suaves lluvias y silbantes rachas...
?nfora
de sonoras cadencias,
de crujiente espuma, cascabel marino,
de m?sticas hostias y de miel pagana...
No hay un tesoro que supere al tuyo
en abundancia de oportunas galas
para quimeras y revelaciones,
grandes historias y leyendas magnas
no hay un tesoro que supere al tuyo,
vertiginoso para la elocuencia,
inagotable para la ilusi?n,
l?rico para el numen romancesco
y musical para el divino amor...
Por tu vocero el invisible esp?ritu
se glorifica en vividas ofrendas,
su lira ta?en las carnales fibras
y el coraz?n henchido se desborda
en sublimes poemas...
Por ti
sobre el bronce triunfal de los escudos
brotaron rosas tr?gicas,
cuyo fragante olor de sangre noble
blason? las estirpes y las razas.
Por ti
en las verdes pupilas de las fieras
las sombras de los ?mpetus salvajes
se trocaron en. h?medas estrellas.
Por ti se abri? de muchas rocas duras
el regazo feraz
en el dulce licor de sus vertientes
se confort? la esperanza mortal.
Yo no s? en qu? fant?stica materia
al escultor de la progenie humana
le plugo modelar la estatua m?a,
que no ablanda la luz de las auroras
ni el oscuro crep?sculo marchita;
pero si alguna vez mi coraz?n
abre a la vida su raudal interno,
s? se doran mis ?ridas llanuras
y se pueblan de esquifes mis oc?anos,
si se viste de estelas fulgurantes
la. nebulosa noche de mis pi?lagos
y las alas sin sol de mis pendones
en raudas ondas flotan a los vientos,
si gorjean mis p?jaros ser?
cuando en la entra?a de un sacro silencio
sobre la losa de mi tumba viva
choque su llama tu rayo de fuego.



VOZ DEL RETORNO


Nada le queda al n?ufrago; ya nada: ni siquiera
la dulce remembranza de un viejo sue?o vano,
ni la marchita y fr?gil ala de una quimera
que al estrecharse deja su polvo entre la mano.
La media noche es tarde y el alba fue temprano,
y el orgulloso d?a le dijo al sol: ?Espera?;
quien sin besarla aspira la flor de Primavera,
pasa como una sombra por el jard?n humano.

Violetas de los prados en el solar fragante,
rosas de los pensiles rojas y perfumadas
que al pasajero abrieron su misterioso broche;
el n?ufrago retorna como una sombra errante,
sin una sola estrella de fl?mulas doradas
con que alumbrar el fondo de su infinita noche.





Mar?a Eugenia Vaz Ferreira naci? en Montevideo (Uruguay) en 1874. Fue contempor?nea de Delmira Agustini y de Herrera Reisig. Falleci? en 1924 antes de ver publicada su obra.Su producci?n literaria est? compuesta por cuarenta poemas contenidos en Isla de los C?nticos, publicada por su hermano Carlos en 1925.
Publicado por gala2 @ 7:27  | POEMAS
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