3.PARIS
Sobre el espejo han pegado, torcido, un cartel de fondo oscuro y viva tipografía: Le Beaujolais est arrivé. En la cristalera de la tribuna hay otro en parecido desequilibrio, dos más se ven sobre la madera ennegrecida del mostrador. Junto al primer cartel hay colgada una hoja de libreta con el nombre del plato del día escrito a bolígrafo. Las sillas y las mesas del café son de formica verde, aunque en las zonas de mayor roce el color ha desaparecido por completo. Un camarero deja con aire distraído dos platos de puré con carne sobre los mantelillos de papel. Fuera empieza a llover. Las gotas, que de pronto resbalan por la cristalera bajo el cartel del Beaujolais, absorben la luz de un letrero que brilla en la acera de enfrente y la descomponen en átomos gigantes. Esas chispas rojas y azules sobre el vidrio del café dibujan el nombre de otro local, famoso porque en él pasaban sus noches los americanos de la generación perdida. Hoy aquel está decorado con lámparas doradas y grandes butacones tapizados en terciopelo burdeos. En éste hay que montar un plato sobre otro para poder dejar el pan. Ahora llueve con mayor intensidad y las gotas, pletóricas durante un instante de luz escarlata, se precipitan enseguida hacia el margen opaco de la cristalera.
dEL POEMARIO día de playa. EDICIONES DEL 4 DE AGOSTO.Colección Planeta Clandestino,Nº 36. Agosto 2006.
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