COMO PÁJAROS A LA DESBANDADA
La tierra se agrietaba bajo nuestros pies
y nuestras manos
eran cáscaras resecas,
Vacías,
Mi madre amanecía como un sol deshilachado,
y por la tarde era un pájaro negro,
velando a sus muertos,
asilada en el vientre blanco
de unos muros.
Mi hermana y yo
pequeñas de un presente,
tragadas por el túnel
del futuro tren de los exilios.
Tres lunas diurnas
dejando atrás, la casa, el río,
remolinos salados en la boca.
y en las entrañas, frío.
Bandadas de pájaros
Llegaban
en busca del aire templado del Sur.
Nosotras partíamos como pájaros
Hambrientos,.
a la desbandada.
Febrero. 2007