DEL LIBRO Poemas para el entreacto, Jirones de azul, 2007. Prólogo de Edith Checa.
AHORA
Ya no merece la pena escribir
estos versos. Recuerda sólo
cuándo nacieron, sólo ese instante
será poético.
AUTOR
Numerar el paginado,
poner aquí y quitar de allá,
corregir una entonación,
acumular piedrecitas bajo la lengua
antes que adjetivos,
bajar una línea,
prevenir objeciones, poner punto final
al trámite, limpiar,
acertar
en el tiro,
errar en todos los sentimientos.
PUNTO Y APARTE
Tras esa palabra tersa
que se deshace en la boca.
TRANSCURSO
A Edith
Porque ni tú ni yo
decimos la poesía
por su nombre,
sino que nos inventamos
- y más que inventar: nos añoramos -
en frases
que alguna vez, o por primera vez,
tuvieron su sentido, intrínseco
sólo en el ahora,
para que no sea redicho, ni sabio,
ni ignorante,
porque ni tú ni yo
hemos venido hasta aquí
para hablar en verso;
por el contrario,
del reverso, que no tenebroso
sino primaveral y casi veraniego
en las mañanas, justo cuando
el resto saluda y se despide,
mientras transcurre lo que decimos,
transcurre también la poesía.
HUMILDAD
Un instante de lucidez:
Todas las palabras tienen una hoguera
a tiempo.
ALTER
Nada me enseñaron las huellas
salvo esta levedad por la que me voy
alimentando.
GRAFÍA
Este dolor inmenso de tinta
convertido en el placer.
OTREDAD
La analogía tiene sinónimos
que no entienden de similitudes.
OFRENDA
En los versos más amargos
rezan sus oraciones
los dioses incrédulos.