jueves, 12 de abril de 2007

A la poeta ROSA PLAZAOLA

Querida poeta, querida Rosa:

He perdido la cuenta de los años que hace que te conozco, pero sé con certeza que desde que tú formas parte de mi vida las cosas no son las mismas. Siempre te digo que de mayor quiero ser como tú. Y no sé si me crees, pero es cierto: tu sonrisa, tu palabra siempre acertada, tu jovialidad, la vitalidad que derrochas por cada uno de tus poros y el valor que das a la amistad… son tantas cualidades que admiro en ti, que, no lo dudes, de mayor, ahora mismo, quiero ser como tú.

Me has dado la oportunidad de viajar por tantos lugares del mundo, sin moverme de casa, que ya he hecho mías algunas palabras traídas de lejos, algunas costumbres narradas en tus libros y numerosas sensaciones al paso de las páginas…

Gracias por estar siempre presente, por darme un beso cada vez que nos vemos, por recordarme, sin necesidad de hacerlo, que la vida es algo maravilloso y que, a pesar de tantas miserias, las personas son lo mejor que nos ha pasado y nos pasa cada día.

Te quiero Rosa. FELIZ CUMPLEAÑOS: imagina que esta nota viene envuelta en celofán y que al abrirla mil papeles de colores unidos por una cuerda-arco iris saltan para celebrar tu nuevo año.

Permíteme, antes de decirte hasta luego, anotar aquí unos párrafos de un libro que estoy leyendo:


“Los lobos sanos y las mujeres sanas comparten ciertas características psíquicas: una aguda percepción, un espíritu lúdico y una elevada capacidad de afecto. Los lobos y las mujeres son sociables e inquisitivos por naturaleza y están dotados de una gran fuerza y resistencia…

Y, sin embargo, ambos han sido perseguidos, hostigados y falsamente acusados de ser voraces, taimados y demasiado agresivos y de valer menos que sus detractores… “


(Mujeres que corren con lobos, Clarissa Pinkola Estés, Biblos, 2004, p. 12. // ISBN: 84-666-1820-1)

Espero verte muy pronto para darte una sonrisa.

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