Lunes, 02 de abril de 2007
"Agua que nace en la fuente serena del mundo, surgiendo en la profundidad; agua del r?o inocente que pasa y se vierte, se funde en la entra?a del mar. (...) Aguas que ba?an aldeas y matan la sed de la poblaci?n. (...) Agua de los manantiales, origen del agua con su misteriosa canci?n. Agua que el sol evapora, ?bendita la hora! (...) Tierra, planeta agua".


"Planeta agua", de Guilherme Arantes.
Adapt. V. M. San Jos?. Cantada por Ana Bel?n.




Han pasado m?s de 130 a?os desde que, all? por 1868, el Ayuntamiento de Vitoria encargara a D. Ricardo Bellsola, ingeniero de caminos, canales y puertos, un primer estudio de las obras "que fuesen necesarias para conducir a la citada ciudad, al punto llamado del Campillo, las aguas provenientes de la falda del Gorbea de un manantial llamado "donde nace el agua "; y m?s de 100 a?os desde que, el domingo 21 de septiembre de 1884, el entonces alcalde, Odon Apraiz, se dirigiera al vecindario de Gasteiz para anunciar que, por fin ese d?a a las 5 de la tarde, el dep?sito se pondr?a en funcionamiento "abriendo anchos cauces a las corrientes de adelanto por todos sentidas, y derramando verdaderos torrentes de nueva vida sobre Vitoria...".

Acabamos de entrar en el tan esperado a?o 2000 y este viejo dep?sito recobra todo su vigor gracias a la exposici?n "Espejismos" de J.M.Calleja, quien nos remite, en cierta manera, a los or?genes del edificio: "donde nace el agua", ese manantial transportado a la ciudad por un sistema complejo de ca?er?as, hasta inundar, en la parte alta, una "caverna m?gica" destinada a acoger sus aguas. Ese recept?culo de agua dulce, fuente de salud y prosperidad que hoy, y desde hace algunos a?os, no cumple otra funci?n que la de acoger arte. Alejado de su uso primero, despojado del agua, aunque conservando su huella, el dep?sito es un universo subterr?neo con rancio olor a pasado, actualizado s?lo por las muestras art?sticas dispares que lo invaden de vez en cuando. Una especie de templo que hubiera perdido su car?cter sagrado, pero que sigue conservando su majestuosidad de siempre, como si una extra?a alianza con una fuerza superior le hubiera evitado seguir "respirando con todos los violines sin cuerdas/ en la escala de las heridas y los edificios deshabitados " o, lo que es peor, ser portador de esa "agua que no desemboca " rimada por Federico Garc?a Lorca.

No es casual que J.M.Calleja haya elegido el dep?sito de aguas para llevar a cabo su particular visi?n del mundo. Y es que este espacio se adapta como un guante a la b?squeda y reflexi?n que sobre el "agua" lleva a cabo desde hace algunos a?os. Baste con citar sus exposiciones "Paratge mar?tim" presentada en H?ART de Hospitalet en 1987, "La veu dels D?us", en el Pati Manning y "Retornar a les d?us" en la Galer?a Arcs & Cracs (instalaciones realizadas en Barcelona en 1992), o "Passatges d?aigua", en el Centro cultural de Alcoy en 1993.

A nadie se le escapa que, como sostiene Francesc Miralles, "el agua ha sido fuente de inspiraci?n, punto de partida y de llegada en la obra de numerosos escritores, poetas, m?sicos... de pueblos y culturas diversas, sin embargo, sorprende que este elemento, tan vivo en significaciones simb?licas en todas las culturas, tan presente en nuestra cotidianeidad, tan necesario para nuestra vida, no sea objeto de mayor atenci?n por parte de los artistas, en especial, de los artistas conceptuales". (in Passatges d?aigua, Centro Cultural de Alcoy, 1993)

Este no es el caso de J.M.Calleja, cuya trayectoria demuestra su preocupaci?n recurrente por este elemento, siendo uno de los artistas contempor?neos que han hecho del agua uno de los veh?culos de comunicaci?n con el mundo.

En este sentido, Calleja consigue recrear en el dep?sito de Gasteiz un microcosmos, una ciudad invisible y acu?tica. Una ciudad subterr?nea en la que, como en Valdrava, de Italo Calvino, encontramos, por inversi?n del punto de vista, la ciudad real y su reflejo-espejismo. Al igual que Calvino en "Dorotea, Anastasia, Isaura, Olivia, Esmeraldina..." o la ya citada Valdrava, todas ellas ciudades acu?ticas o estrechamente relacionadas con el agua, J.M.Calleja dise?a un espacio "virtual" en el que podemos desplazarnos y reconocernos a pesar de su "no-consistencia". Al igual que Calvino, ha sabido, tambi?n, imaginar un ambiente, establecer unos decorados y utilizar elementos estrechamente relacionados con la capacidad de so?ar del ser humano. Al mismo tiempo, conjugando contrarios, ha sido capaz de concebir un mundo m?s habitable y tolerante que nuestro propio mundo. Pues, aunque en apariencia cerrado sobre s? mismo, este dep?sito, tocado por la mano de J.M.Calleja, consigue abrirse y, por el juego de la sugerencia, llegar a los m?s rec?nditos lugares del alma donde lo on?rico y lo po?tico son algo m?s que ficci?n.

La propuesta de Calleja parte de un espejismo: un desplazamiento surgido por la yuxtaposici?n, la co-incidencia de dos realidades opuestas y condenadas, en principio, a no convivir en la realidad: el dep?sito, destinado a acoger agua dulce, agua de vida y prosperidad, un agua tranquila; y el mar: agua salada, en constante movimiento. Una dualidad marcada por el encuentro de elementos antag?nicos cargados de m?ltiples resonancias simb?licas.

En un acto po?tico de gran belleza, conjugando elementos diversos: fotograf?a, escultura, m?sica y arquitectura, Calleja crea una obra global destinada a ser una org?a para los sentidos: la vista: saturada por la contemplaci?n del cielo, la arena y el mar que ba?a las paredes; el o?do: atrapado por ese canto-rumor de olas que invade el edificio; el tacto: al que invitan los bloques escult?ricos de sal entre las columnas y el propio recinto; el olfato: estimulado por el olor salado y rancio que rezuma el conjunto y, por fin, el gusto: ese sabor que nuestro cerebro paladea ante la saturaci?n de elementos salinos.


As? de simple:


- 16 fotograf?as (1m x 1,40m) con motivos marinos: en clara alusi?n a las coordenadas vertical y horizontal, en perfecta armon?a; pues lo que parece interesar a J.M.Calleja es precisamente ese punto de intersecci?n de las dos realidades: el horizonte: en el que ambas son una realidad otra.

- 2 toneladas de sal: distribuidas en bloques-esculturas de unos 100 kilos, invadiendo los huecos entre los arcos del dep?sito en manifiesto testimonio de su exilio marino: pues extra?da de ese mar que inunda el edificio, esculpe con solidez el germen de esa nueva realidad.

- Ruido-rumor de olas: penetrando por cada uno de los tramos-poros del espacio y del espectador-paseante: meci?ndole, atrap?ndole con su eterno canto en la ciudad del agua, en este caso "intemporal".

- Y el dep?sito: que, fuera ya de su funci?n original, perpet?a en sus formas (el cuadrado) un dominio vaticinado desde los or?genes: ser testigo inmutable y silencioso de un pasado inexistente, hoy actualizado y transformado.

As? de complejo:


Pues la propuesta de J.M.Calleja, aparentemente simple e intrascendente por la accesibilidad de los materiales, sobrepasa los l?mites de la exposici?n o instalaci?n al uso. Y esto por varias razones: primero porque aqu? esa realidad otra, a la que hac?amos alusi?n, se impone sin miramientos con una fuerza inusual; en segundo lugar porque esa realidad es fruto de la indisociabilidad de los elementos mencionados m?s arriba: no hay posibilidad de separar cada una de las partes del todo "Espejismos"; en tercer lugar porque detr?s de esa simplicidad se encierra toda una reflexi?n y una filosof?a de vida a la que, quienes conocen la trayectoria de J.M.Calleja en cada una de sus facetas: poes?a, poes?a visual, instalaciones, etc., est?n ya acostumbrados.

Y es que J.M.Calleja es un artista con may?sculas que lleva a su obra las inseguridades y contradicciones que, como ser humano sensible, le acompa?an en su cotidianeidad. Pero, adem?s, no es conformista a la hora de pensar y de plasmar sus proyectos. Y esto en todos los niveles del proceso creativo, incluido el tratamiento del espacio.

As?, si, normalmente, un espacio, galer?a... acoge la obra o conjunto de obras de uno o varios autores como mero recipiente extr?nseco y pasivo (un elemento a?adido, a veces molesto), en el caso de J.M.Calleja, y de este proyecto concreto, se trata de algo distinto: "Espejismos" ha sido pensado por y para el dep?sito de aguas de Gasteiz, hasta el punto de nacer y morir en este espacio. Tal vez, porque J.M.Calleja no pueda evitar el gui?o con otro gran poeta y pensar, como ?l, que "nuestras vidas son los r?os/ que van a dar en la mar/ que es el morir..." : espacio-tiempo en el que es posible el encuentro, la com?n-uni?n de los contrarios.

Pues este trabajo que, desde hoy, se propone a cuantas personas se acerquen hasta el dep?sito de aguas de Gasteiz ofrece algo m?s que un mero pasatiempo: ofrece un desplazamiento a trav?s del tiempo desde un espacio que acoge, transformada en met?fora, la uni?n de las aguas: las aguas pertenecientes a la historia del dep?sito, hoy ausentes, y el agua salada convocada aqu? por la coincidencia de los elementos que la componen. Espejismo posible, ?nicamente, por la existencia del dep?sito como lugar de encuentro y uni?n de ambas realidades: l?nea de un horizonte m?gico que transporta al otro lado del espejo: reflejo de una b?squeda que va m?s all? de las apariencias, en un espacio-tiempo m?s on?rico y po?tico que cronol?gico. Un espacio-tiempo m?s cuadrado que circular.


"CADA MA?ANA ME ASOMO AL MAR,
unos instantes.
Tomo mi raci?n de distancia
y vuelvo.

(...)

Cada ma?ana me asomo al mar,
al hombre,
bajo el sol o la lluvia,
y vuelvo".

[del poema "Para que otro nazca", de Carlos Aurtenetxe, in La piedra acontecida,
J. Oteiza & C. Aurtenetxe, Col. MAIOR, S.S. 1999]



Deseo que este viaje a trav?s de "Espejismos" invite a la reflexi?n personal y que de regreso podamos decir, como el poeta Jos? Moreno Villa :


"No pensamos venir, nos trajeron las ondas.
Acaso aquellas mismas que empujaron un d?a
el germen errabundo de nuestro nacimiento.
Ya estamos en la playa nueva. La misma arena;
el mismo rizo acompasado de la dulce orilla;
los mismos vagorosos p?jaros que en la otra.
Pisamos tierra adentro y hallamos en las casas
semblantes, palabras, utensilios y afanes
casi gemelos a los del mundo alejado.
?Un espejismo? (...)



Angela Serna
Vitoria-Gasteiz, enero del 2.000.

(Texto del cat?logo de la exposici?n-instalaci?n de J.M. Calleja que tuvo lugar en el Dep?sito de aguas de Vitoria-Gasteiz en 2000)

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Publicado por gala2 @ 4:40  | poesia visual
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