Desde Zaragoza, nuestro amigo Antonio, buscador de Belleza infatigable, nos envía este texto cargado de poesía, de vida, de anhelos... Esperamos que algún día, Antonio, volvamos a vernos en cualquier lugar del mundo y hablemos tranquilamente, por qué no, del otro lado de la luna y de la otra luz de las estrellas.
el fracaso del ser humano
Cambiaría esta vida por una con pasión. Pero creo que tomé otro camino. Me puse a trabajar y encerré mis restos de alma en versos, a ver si de ese modo los veía juntos.
Tanto el trabajo, como las metas, como todo, es una mierda. Nos hemos equivocado completamente. No hemos aprendido a ser hombres. Solo a producir. Mal asunto.
No encuentro el equilibrio entre el mundo constructor y el del alma. A veces hay que elegir. "Elegir es ser pobre", me dijo el último hippy. Pero quizá el tesoro que le compensaba no tenía nombre.
Soy un ser dividido que mantiene unas posesiones que obtuvo en el camino fácil y se consuela escribiendo cuatro líneas, pero no ha vuelto a vivir despierto y lo lamenta.
No he vuelto a amar desde aquellos días. Tan solo he restituido algunas cosas. Solo he hecho sanar algunas heridas. Pero creo que no las mías.
Estas palabras hablan más de lo que me permitirían un cuerpo "sano" y un día cualquiera.
Todos somos el asesino de Match Point. Sin acudir a términos de pareja. Todos elegimos la comodidad y matamos la pasión.
Si me he arrepentido de algo como un hombre es de haber tenido que crecer más allá de esos días donde fui árbol a punto de sacar frutos y una puñalada, que todavía no entiendo, cortó mi savia. Ahora solo soy un fantasma que suma números hacia la nada. Más infeliz que una sombra. Con toda la pasión olvidada.
Lo que está claro, es que cuando te dedicas a lo que amas, no es seguro que vayan a pagarte nada. Esa es también mi historia.
Pero todavía puedo soñar antes de poner nombre a mis paredes y a mis muebles. Si queda algo en el recuerdo, si queda algo en las células, si queda algo en el corazón ... eso es físico y tengo que rescatarlo.