Hay una estrella que pulula al alba
que ilumina mi devenir diario
plasmando cada día
su columna en mi memoria
dejando sus huellas
de repetitivos paseos
trasladando sus últimos pensamientos
mientras los próximos
ponen el piloto automático en su caminar
evadiéndose del saludo obligado
esa estrella refleja aun en mis paredes
me hace buscar los miércoles su columna
y a diario estrujar los devenires diarios
esa estrella escucha “Mó” conmigo
disfrutando de esas pequeñas cosas
y recordando pasadas nevadas
esa estrella desnuda la ultima portada
de la prensa diaria en cada parada
y bajo el brazo su correo diario
esa estrella aun cumple años
y comparte su vino conmigo