HOMBRE Y MUJER
hacia el mar encamina sus deseos amargos,
abriendo un eco débil que vive lentamente.
Luis Cernuda
La legendaria marea de esas manos
que luchan desde siempre entre espinas;
dos realidades idénticas, dos
sueños que aproxima un espejo curvo.
Y nuestros nombres, una desgraciada
historia de cicatrices, un duelo
a lo largo de un túnel: tiempo informe
en que al fin se ignoran los combatientes.
Cómo sembraremos el corazón
hacia ese pulso que nos ha acercado,
de nuevo, en un trozo de tu ser,
en un trozo de ser -¡Dios!, y en el mío.
De qué manera persistirá un solo
momento de nuestra Alma reunida.
(Del poemario COSAS QUE QUEDARON EN LA SOMBRA, NausicaÄ, colección "La rosa profunda", 2006. p. 63)