Martes, 27 de febrero de 2007
CARTA LIRICA A OTRA MUJER

Vuestro nombre no s?, ni vuestro rostro
Conozco yo, y os imagino blanca,
D?bil como los brotes iniciales,
Peque?a, dulce... Ya ni s?... Divina.
En vuestros ojos placidez de lago
Que se abandona al sol y dulcemente
Le absorbe su oro mientras todo calla.
Y vuestras manos, finas, como aqueste
Dolor, el m?o, que se alarga, alarga,
Y luego se me muere y se concluye
As?, como lo veis; en alg?n verso.
Ah, ?sois as?? Decidme si en la boca
Ten?is un rumoroso colmenero.
Si las orejas vuestras son a modo
De p?talos de rosas ahuecados...
Decidme si llor?is, humildemente.
Mirando las estrellas tan lejanas.
Y si en las manos tibias se os aduermen
Palomas blancas y canarios de oro.
Porque todo eso y m?s, vos sois, sin duda:
Vos, que ten?is el hombre que adoraba
Entre las manos dulces, vos la bella
Que hab?is matado, sin saberlo acaso,
Toda esperanza en m?... Vos, su criatura.
Porque ?l es todo vuestro: cuerpo y alma
Est?is gustando del amor secreto
Que guard? silencioso... Dios lo sabe
Por qu?, que yo no alcanzo a penetrarlo.
Os lo confieso que una vez estuvo
Tan cerca de mi brazo, que a extenderlo
Acaso m?a aqu?lla dicha vuestra
Me fuera ahora... ?s?! acaso m?a...
Mas ved, estaba el alma tan gastada
Que el brazo m?o no alcanz? a extenderse:
La sed divina, contenida entonces,
Me puli? el alma... ?Y ?l ha sido vuestro!
?Comprend?is bien? Ahora, en vuestros brazos
El se adormece y le dec?s palabras
Peque?as y menudas que semejan
P?talos volanderos y muy blancos.
Acaso un ni?o rubio vendr? luego
A copiar en los ojos inocentes
Los ojos vuestros y los de ?l
Unidos en un espejo azul y cristalino...
?Oh, ce?idle la frente! ?Era tan amplia!
?Arrancaban tan firmes los cabellos
A grandes ondas, que a tenerla cerca
No hiciera yo otra cosa que ce?irla!
Luego dejad que en vuestras manos vaguen
Los labios suyos; ?l me dijo un d?a
Que nada era tan dulce al alma suya
Como besar las femeninas manos...
Y acaso, alguna vez, yo, la que anduve
Vagando por afuera de la vida,
-Como aquellos fil?sofos mendigos
Que van a las ventanas se?oriales
A mirar sin envidia toda fiesta-
Me allegue humildemente a vuestro lado
Y con palabras quedas, susurrantes,
Os pida vuestras manos un momento,
Para besarlas, yo, como ?l las besa...
Y al recubrirlas, lenta, lentamente,
Vaya pensando: aqu? se aposentaron
?Cu?nto tiempo?, sus labios, ?cu?nto tiempo
En las divinas manos que son suyas?
?Oh, qu? amargo deleite, este deleite
De buscar huellas suyas y seguirlas
Sobre las manos vuestras tan sedosas,
Tan finas, con sus venas tan azules!
Oh, que nada podr?a, ni ser suya,
Ni dominarle el alma, ni tenerlo
Rendido aqu? a mis pies, recompensarme
Este horrible deleite de hacer m?o
Un inefable, apasionado rastro.
Y all? en vos misma, s?, pues sois barrera,
Barrera ardiente, viva, que al tocarla
Ya me remueve este cansancio amargo,
Este silencio de alma en que me escudo,
Este dolor mortal en que me abismo,
Esta inmovilidad del sentimiento
?Que s?lo salta, bruscamente, cuando
Nada es posible!

LA INVITACION AMABLE

Acercate, poeta; mi alma es sobria,
de amor no entiende -del amor terreno-
su amor es mas altivo y es mas bueno.

No pedir? los besos de tus labios.
No beber? en tu vaso de cristal,
el vaso es fr?gil y ama lo inmortal.

Acercate, poeta sin recelos...
ofr?ndame la gracia de tus manos,
no habr? en mi antojo pensamientos vanos.

?Quieres ir a los bosques con un libro,
un libro suave de belleza lleno?...
Leer podremos algun trozo ameno.

Pondr? en la voz la religi?n de tu alma,
religi?n de piedad y de armon?a
que hermana en todo con la cuita m?a.

Te pedir? me cuentes tus amores
y alguna historia que por ser a?eja
nos d? el perfume de una rosa vieja.

Yo no dir? nada de mi misma
porque no tengo flores perfumadas
que pudieran asi ser historiadas.

El cofre y una urna de mis sue?os idos
no se ha de abrir, cesando su letargo,
para mostrarte el contenido amargo.

Todo lo har? buscando tu alegr?a
y ser? para ti tan bondadosa
como el perfume de la vieja rosa.

La invitaci?n esta....sincera y noble.
?Quieres ser mi poeta buen amigo
y solo tu dolor partir conmigo?

DOLOR

Quisiera esta tarde divina de octubre
Pasear por la orilla lejana del mar;

Oue la arena de oro, y las aguas verdes,
Y los cielos puros me vieran pasar.

Ser alta, soberbia, perfecta, quisiera,
Como una romana, para concordar

Con las grandes olas, y las rocas muertas
Y las anchas playas que ci?en el mar.

Con el paso lento, y los ojos fr?os
Y la boca muda, dejarme llevar;

Ver c?mo se rompen las olas azules
Contra los granitos y no parpadear

Ver c?mo las aves rapaces se comen
Los peces peque?os y no despertar;

Pensar que pudieran las fr?giles barcas
Hundirse en las aguas y no suspirar;

Ver que se adelanta, la garganta al aire,
El hombre m?s bello; no desear amar...

Perder la mirada, distra?damente,
Perderla, y que nunca la vuelva a encontrar;

Y, figura erguida, entre cielo y playa,
Sentirme el olvido perenne del mar.

Tags: Alfonsina Storni

Publicado por gala2 @ 11:47  | POEMAS
Comentarios (3)  | Enviar
Comentarios
Publicado por nombre
Martes, 13 de marzo de 2007 | 11:00
Un gusto haber recalado por azar en tu espacio al que volver? a seguir leyendo magn?fica poes?a de autores estupendos, como mi admirada Alfonsina.

Saludos...



angel


http://noctambulario.blogspot.com
Publicado por Gala
Martes, 13 de marzo de 2007 | 14:24
Angel, gracias por la visita y por dejarnos la direcci?n de tu blog al que acudiremos encantados. La poes?a, la de verdad, seguir? siendo siempre un punto de encuentro para las gentes con sed de palabras e im?genes que hagan m?s habitable el mundo. Hasta pronto en la cima de alg?n poema. Vuelve cuando lo desees, las puertas estar?n siempre abiertas para recibirte.
Publicado por fernanda
Jueves, 16 de abril de 2009 | 1:42
hola esto que me pasa con alfonsina es admirable ya que cada vez que leo alguno de sus poemas me invaden ganas de gritar de la emocion, es impresionante como escribe, me enacntaria que estubiera viva para poder contar con ella, ay vecez que me siento asi de sola como ella con sus poemas y sus idealea. fernanda alin.