LA JUSTICIA POR LA MANO
Aquellos que de honrados tienen fama en la villa,
ladrones me robaron las blancas ropas mías,
arrojáronme lodo sobre mis joyas ricas,
y de mis otras galas fueron haciendo tiras.
Ni una piedra dejaron donde vivido había;
sin hogar, sin abrigo, erré por la campiña,
al raso con las liebres dormí sobre las briznas,
y mis hijos, ¡ mis ángeles !, que tanto yo quería,
¡ murieron porque el hambre les arrancó la vida !
Y quedé deshonrada, marchitaron mis días,
diéronme triste lecho de abrojos y de espinas...
Y los zorros en tanto, los de sangre maldita,
en su cama de rosas descansados dormían.
-Jueces- grité-, salvadme, pero en vana porfía.
De mi ruego mofáronse, vendióme la justicia;
- ¡ Ayudadme, Dios mío! -grité desvanecida.
Mas Dios, tan alto estaba, que oirme no podía.
Entonces como loba rabiosa, o mal herida,
cogí la hoz acerada, de hoja cortante y fina,
rondé en torno despacio... ¡ ni las hierbas sentían !
Y la luna ocultábase, y la fiera dormía
al lado de los suyos, en su cama mullida.
Contempléles con calma, y la mano extendida,
de un golpe... ¡ de uno solo!, les arranqué la vida.
Y allí al lado, contenta, senteme de las víctimas
esperando serena que amaneciese el día.
Y entonces..., sólo entonces se cumplió la justicia...
Yo en ellos, y las leyes en mi mano homicida.
(Traducción de Rosalía de Castro)
En cuanto podamos añadiremos la versión original en gallego. Su BELLEZA en la lengua de Rosalía es puro canto a pesar de las duras palabras que vierte en estos versos. PACIENCIA, LLEGARÁ.