jueves, 01 de febrero de 2007
Queridos hermanos poetas, compatriotas poetas,

os invito a leer estas palabras que fueron pronunciadas en el año 1921, cuando pocos de nosotros había visto la luz del mundo y a la mayoría de nosotros le faltaban muchas décadas para ser un proyecto.

Estas palabras ya fueron encontradas entonces para definir lo que casi todos buscamos, aquello en lo que deseamos incubarnos.

Somos unos recién llegados. Tanto el galardonado como el inédito, así el visionario como el clásico, compartimos el puesto de últimos de la fila, farolillos de cola. Muchos ya lo han visto antes, nos lo han dicho antes: la poesía no es el reino de la egolatría, es la cosmogonía que le es dado intuir a quienes modesta y valientemente abren su espíritu a las leyes y a las trampas de la percepción y de la emoción.

Os dejo ante la voz musicada y sabia del abuelito Huidobro. Abracémonos todos a escuchar su palabra.

Ángela Mallén



“ La poesía

(Fragmento de una conferencia
leída en el Ateneo de Madrid
el año 1921 por Vicente Huidobro)

Aparte de la significacion gramatical del lenguaje, hay otra, una significacion mágica que es la única que nos interesa. Uno es el lenguaje objetivo que sirve para nombrar las cosas del mundo sin sacarlas fuera de su calidad de inventario; el otro rompe esa norma convencional y en él las palabras pierden su representación estricta para adquirir otra más profunda y como rodeada de una luminosa que debe elevar al lector del plano habitual y envolverlo en una atmósfera encantada.
En todas las cosas hay na palabra interna, una palabra latenta y que está debajo de la palabra que las designa. Esa es la palabra que debe descubrir el poeta.
La poesía es el vocablo virgen de todo prejuicio; el verbo creado y creador, la palabra recién nacida. Ella se desarrolla en el alba primera del mundo. Su precisión no consiste en denominar las cosas, sino en no alejarse del alba.
Su vocabulario es inficito porque ella no cree en la certeza sino en las probabilidades. Y su rol es convertir las probabilidades en certeza. Su valor está marcado por la distancia que va de lo que vemos a lo que imaginamos. Para ello no hay pasado ni futuro.
El poeta crea fuera del mundo que existe el que debiera existir. Yo tengo derecho a querer ver una flor que anda o un rebaño de ovejas atravesando el arco iris, y el que quiera negarme este derecho o limitar el campo de mis visiones debe ser considerado un inepto.

El poeta hace cambiar de vida a las cosas de la Naturaleza, saca con su red todo aquello que se mueve en el caos de lo innombrado, tiende hilos eléctricos entre las palabras y alumbra de repente rincones desconocidos y todo ese mundo estalla en fantasmas inesperados.

... La Poesía es un desafío a la Razón, porque ella es la únia razón posible. La Poesía no puede inducirnos a error porque la poesía es mientras que la razón está siendo.
La Poesía está antes del principio del hombre y después del fin del hombre. Ella es el lenguaje del Paráiso y el lenguaje del Juicio final, ella ordeña las ubres de la eternidad, ella es intangible como el tabú del cielo.
La Poesía es el lenguaje del Paraíso. Por eso sólo los que llevan el recuerdo de aquel tiempo, sólo los que no han olvidado los vagidos del parto universal ni los acentos del mundo recién creado, son poetas. Las células del poeta están amasadas en el primer dolor y guardan el ritmo del primer espasmo. En la garganta del poeta el universo busca su voz, una voz inmortal.
El poeta representa el drama angustioso que se realiza entre el mundo y el cerebro humano, entre el mundo y su representacion. El que no haya santido el drama que se juega entre la cosa y la palabra, no podrá comprenderme.
El poeta conoce el eco de los llamados de las cosas a las palabras, ve los lazos sutiles que se tienden las cosas entre sí, oye las voces secretas que se lanzan unas a otras palabras separadas por distancias inconmensurables. Hace darse la mano a vocablos enemigos desde el principio del mundo, los agrupa y los obliga a marchar en su rebaño por rebeldes que sean, descubre las alusiones más misteriosas del verbo y las condensa en un plano superior, las entreteje en su discurso en donde lo arbitrario pasa a tomar un rol encantatorio. Allí todo cobra nueva fuerza y así puede penetrar en la carne y dar fiebre al alma. Allí coge ese temblor ardiente de la palabra interna que abre el cerebro del lector y le da alas y lo transporta a un plano superior, lo eleva de rango. Entonces se apodera del alma la fascinación misteriosa y la tremenda majestad.
Las palabras tienen un genio recóndito, un pasado mágico que sólo el poeta sabe descubrir porque él siempre vuelve a la fuente.
El lenguaje se convierte en un ceremonial de conjuro y se presenta en la luminosidad de su desnudez inicial ajena a todo vestuario convencional fijado de antemano.
Toda poesía válida tiende al último límite de la imaginación. Y no sólo de la imaginación, sino del espíritu mismo porque la poesía no es otra cosa que el último horizonte que es a su vez, la arista en donde los extremos se tocan, en donde se confunden los llamados contrarios. Al llegar a ese lindero final el encadenamiento habitual de los fenómenos rompe su lógica y al otr lado,en donde empiezan las tierras del poeta, la cadena se rehace en una lógica nueva.
El poeta os tiende la mano para conduciros más allá del último horizonte, más arriba de la punta de la pirámide, en ese campo que se extiende más allá de lo verdadero y lo falso, más allá de la vida y de la muerte, más allá del espacio y del tiempo, más allá de la razón y la fantasía, más allá del espíritu y la materia.
Allí ha plantado el árbol de sus ojos y desde allí contempla el mundo, desde allí os habla y os descubre los secretos del mundo.
Hay en su garganta un incendio inextinguible.
Hay además ese balanceo de mar entre dos estrellas.
Publicado por gala2 @ 18:08  | PALABRAS DE POETAS
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Comentarios
Publicado por Elena Buixaderas
miércoles, 23 de mayo de 2007 | 13:13
Compartiendo mi admiracion por la poesia chilena, particularmente por Huidobreo y Parra, me permito añadir unas palabras de Huidobro que he leído esta mañana en el tranvía, atravesando Praga:

Un poeta debe decir aquellas cosas que nunca se dirían sin él.

Sólo por medio de la poesía el hombre resuelve sus desequilibrios.

Así sea.