Martes, 30 de enero de 2007
Angela Figuera Aymerich

(Bilbao, Espa?a, 1902-1984)

Poemas


I) MUJER DE BARRO

Mujer de barro soy, mujer de barro:
pero el amor me floreci? el regazo.

Mujer
?Cu?n vanamente, cu?n ligeramente
me llamaron poetas, flor; perfume!

Flor; no: florezco. Exhalo sin mudarme.
Me entregan la simiente: doy el fruto.
El agua corre en m?: no soy el agua.
?rboles de la orilla, dulcemente
los acojo y reflejo: no soy ?rbol.
Ave que vuela, no: seguro nido.

Cauce propicio, c?lido camino
para el fluir eterno de la especie.

2) BELLEZA CRUEL

Dadme un espeso coraz?n de barro,
dadme unos ojos de diamante enjuto,
boca de amianto, congeladas venas,
duras espaldas que acaricie el aire.
Quiero dormir a gusto cada noche.
Quiero cantar a estilo de jilguero.
Quiero vivir y amar sin que me pese
ese saber y o?r y darme cuenta;
este mirar a diario de hito en hito
todo el rev?s atroz de la medalla.
Quiero re?r al sol sin que me asombre
que este existir de balde, sobreviva,
con tanta muerte suelta por las calles.
Quiero cruzar alegre entre la gente
sin que me cause miedo la mirada
de los que labran tierra golpe a golpe,
de los que roen tiempo palmo a palmo,
de los que llenan pozos gota a gota.
Porque es lo cierto que me da verg?enza,
que se me para el pulso y la sonrisa
cuando contemplo el rostro y el vestido
de tantos hombres con el mido al hombro,
de tantos hombres con el hambre a cuestas,
de tantas frentes con la piel quemada
por la escondida rabia de la sangre.
Porque es lo cierto que me asusta verme
las manos limpias persiguiendo a tontas
mis mariposas de papel o versos.
Porque es lo cierto que empec? cantando
para poner a salvo mis juguetes,
pero ahora estoy aqu? mordiendo el polvo,
y me confieso y pido a los que pasan
que me perdonen pronto tantas cosas.
Que me perdonen esta miel tan dulce
sobre los labios, y el silencio noble
de mis almohadas, y mi Dios tan f?cil
y este llorar con arte y preceptiva
penas de quita y pon prefabricadas.
Que me perdonen todos este lujo,
este tremendo lujo de ir hallando
tanta belleza en tierra, mar y cielo,
tanta belleza devorada a solas,
tanta belleza cruel, tanta belleza.

3) CULPA

Si un ni?o agoniza, poco a poco, en silencio,
con el vientre abombado y la cara de greda.
Si un bello adolescente se suicida una noche
tan s?lo porque el alma le pesa demasiado.
Si una madre maldice soplando las cenizas.
Si un soldado cansado se orina en una iglesia
a los pies de una Virgen degollada, sin Hijo.
Si un sabio halla la f?rmula que aniquile de un golpe
dos millones de hombres del color elegido.

Si las hembras rehuyen el parir. Si los viejos
a hurtadillas codician a los guapos muchachos.
Si los lobos consiguen mantenerse robustos
consumiendo la sangre que la tierra no empapa.

Si la c?rcel, si el miedo, si la tisis, si el hambre.
Es terrible, terrible. Pero yo, ?qu? he de hacerle?
Yo no tengo la culpa. Ni t?, amigo, tampoco.
Somos gente honrada. Hasta vamos a misa.
Trabajamos. Dormimos. Y as? vamos tirando.
Adem?s, ya es sabido. Dios dispone las cosas.

Y nos vamos al cine. O a tomar un tranv?a.

4) EL FRUTO REDONDO

S?, tambi?n yo quisiera ser palabra desnuda.
Ser un ala sin plumas en un cielo sin aire.
Ser un oro sin peso, un so?ar sin ra?ces,
un sonido sin nadie...
Pero mis versos nacen redondos como frutos,
envueltos en la pulpa caliente de mi carne.

5) ?XODO

Una mujer corr?a.
Jadeaba y corr?a.
Tropezaba y corr?a.
Con un miedo macizo debajo de las cejas
y un ni?o entre los brazos.

Corr?a por la tierra que ol?a a reci?n muerto.
Corr?a por el aire con sabor a trilita.
Corr?a por los hombres erizados de encono.

Miraba a todos lados.
Quer?a detenerse.
Sentarse en un ribazo y con su hijo menudo.
Sentarse en un ribazo y amamantar en paz.

Pero no hallaba sitio.
No encontraba reposo.
No lograba la pausa sosegada y segura
que las madres precisan.
Ese viento apacible que jam?s se interpone
entre el pecho y el labio.

Buscaba cerca y lejos.
Buscaba por las calles,
por los jardines y bajo los tejados,
en los atrios de las iglesias,
por los caminos desnudos y carreteras arboladas.
Buscaba un rinc?n sin espantos,
un lugar aseado para colocar una cuna.

Y corr?a y corr?a.
Dio la vuelta a la tierra.
Buscando.
Huyendo.
Y no encontraba sitio.
Y segu?a corriendo.

Y el ni?o sollozaba d?bilmente.
Crec?a d?bilmente
colgado de su carne fatigada.

Algunos poemarios de Angela Figuera

Vencida por el ?ngel (1950)
V?spera de la vida (1953)
Los d?as duros (1953)
El grito in?til (1952)
Belleza cruel (1958)
Toco la tierra (1962)
Canciones para todo el a?o (1984. p?stumo)
En 1986, la editorial Hiperi?n publica la primera edici?n de sus Obras completas.

angela fallece en madrid, en 1984
Publicado por gala2 @ 16:38  | POEMAS
Comentarios (3)  | Enviar
Comentarios
Publicado por nombre
Mi?rcoles, 31 de enero de 2007 | 22:49
?Qu? gran poeta! Gracias por poner poemas de Figuera. Y Belleza cruel es irresistible. ?Cu?ndo pon?is m?s poemas suyos? Saioa
Publicado por gala2
Martes, 13 de febrero de 2007 | 19:25
Hola Saioa. Comparto tu opini?n. Danos un poco de tiempo e incorporaremos m?s poemas de ?ngela Figuera. Gracias por visitarnos.
Publicado por nombre
S?bado, 09 de febrero de 2008 | 16:09
los poemas son muy bonitos