Espacio para la poesía de todos los tiempos: poemas, autores, libros, artículos... Todo lo que tenga que ver con el bello arte de decir con la palabra...
Cuando Pedro M. Domene me escribió invitándome a participar en este homenaje a Francisco Peralto no dudé un instante que la respuesta debía ser “sí”. Sí a dedicar un tiempo a este hombre que - sin haberle visto ni hablado con él - me merece toda la admiración y el respeto.
Así es la vida...........
En ocasiones, el talante y el talento – se lo comentaba a Pedro en mi carta – bastan para que se produzca la magia de la amistad.
Llegados a este punto, ese “sí” surgido espontáneamente me llevó a pensar cómo podría acercarme a Francisco Peralto, de qué manera podría entrar sin ruido en su vida, en su obra... ya que, durante un tiempo, tendría que convivir con él en mi mente y en mi escritorio.
De inmediato se me vino a la cabeza aquel verso de Baudelaire en el que decía “J´ai plus de souvenirs que si j´avais mille ans”, y se me antojó que otro tanto podría decirse de Francisco Peralto, un hombre con una trayectoria vital, profesional y artística – si es que las tres no son una – difícil de resumir en unas líneas.
¿Cómo rendir homenaje a alguien que ha amado, que ama la literatura en todas sus manifestaciones, que de su profesión ha hecho arte y que, por encima de todo, ha apostado y sigue apostando por las personas?
Probablemente acudiendo a su obra, dejándose impregnar por sus sabias palabras, por sus bellos visuales, por su soberbia labor de impresor y editor...
Dicho y hecho.
Como, además, desde hace tiempo mi cabeza toma y retoma la vida y obra de Francisco Peralto en el afán de dar forma a un Monográfico para la revista Texturas, de repente recuerdo aquel magnífico número que la revista Canente le dedicó en 1991.............................................Y de nuevo me sumerjo en su poesía
“me
h
u
n
d
o
en lo más terrible
de la noche.”
Sumergirse en la poesía de Francisco Peralto es como entrar en el mar, dejarse arrastrar por las olas y mirar el horizonte en la hora del ocaso: esa hora en la que los contrarios se confunden y en la que cada segundo es apurado como si fuera el último.
recorro sus espacios:
“Málaga engalanada por el Céfiro
azul
Ciudad sin límite preciso
rebosante en henares y vendejas
Óleo detenido en el adarve
sobre pitas
almendros y pinares
Mar de torres
de calles y terrazas
Ubérrima de soles y salitre
Edénico vergel sobre la espuma”
Recorrer la poesía de Francisco Peralto es adentrarse en sus paisajes: topografía exterior que acaba dando forma al territorio íntimo: luces y sombras de una existencia en la que agua y piedra confluyen irremediablemente.
me dejo atrapar en sus sueños:
“Aclamaré la belleza
como único sistema de salvación válido”
Dejarse atrapar en los sueños de Francisco Peralto es abrir la puerta a los otros “yo” que nos habitan: dialogar con cada uno de ellos, sujetar las riendas de la “utopía” y conocer los propios límites sin olvidar que más allá está l´inconnu: el viaje deseado: único tal vez.
intento dar respuesta a sus preguntas:
“¿Cuándo amanecerá?”
La poesía de Francisco Peralto abre tantos interrogantes que conduce directamente al infierno y, sin un Virgilio que muestre el camino, vagamos, solos, en esa hora en la que, como dice Lionel Ray, “todo se hace abismo”, incluida la certeza.
me imagino parte de sus collages:
Colores, formas... se dan cita en un espacio que invita a ser ocupado, invadido, saturado incluso: caleidoscopio, holograma en el que cada parte es el todo: fragmento del fragmento, compendio, historia interminable a la que, inevitablemente, imaginamos pertenecer.
...........................................................................y hago de mi inmersión un RITUAL
Desde la discreción, aliada perfecta del trabajo - sin alardes -, Francisco Peralto ha sido capaz de construir un telar para los libros, de tejer una sólida red para las palabras y de levantar un sutil velo de color tras el que - cual celosía - dialogar con las imágenes. Las palabras aprendidas serían insuficientes para decir más allá de las palabras lo que la literatura, el arte, la cultura con mayúsculas le debe a Francisco Peralto en este país.
¿Cómo rendir homenaje a alguien...?
Somos lectores de una parte de su obra, conocedores de un manojo de sus visuales, admiradores de su labor editorial, pero, al fin y al cabo, desconocemos casi todo de él.
¿Cómo rendir...?
Rindiéndonos, poniéndonos a la escucha del corazón, ése que en su día nos abrió las puertas de “Corona del Sur” y, sin darnos cuenta, nos ofreció un espacio en el que compartir palabras y vino de la tierra.
Hasta que ese momento llegue,
amigo,
anticipo estas palabras
dictadas por el viento
en una noche de insomnio:
Palabras para Peralto
Tu soplo da vida a mi barro
a la tierra
al sol
Mueve las nubes y el agua ...
Monte Coronado, Francisco Peralto
En el principio fue todo:
tu ALEPH me dio la clave
transportándome a universos
olvidados
y volví a las múltiples visiones
de emociones inéditas.
Tu mundo contenía mi mundo
y nos vi errar de Oriente a Poniente
del Septentrión al Mediodía
hasta coincidir en ese punto coronado
tan tuyo como mío.
Luego no vagamos más,
divagamos por desfiladeros blancos,
alzamos los brazos al sol,
cruzamos nuestras manos ...
y surgió la magia de la escritura:
Arcilla y carne en permanente diálogo.
Desde entonces,
tu ALEPH, que es mi ALEPH,
me regala tu silueta cada vez
que el cartero llama a mi puerta.
(A este texto le faltan imágenes. Disculpas, soy nueva en esto)